Préstamos preconcedidos

Préstamos preconcedidos: lee esto antes de aceptar uno

Seguro que alguna vez, al consultar el estado de tu cuenta corriente desde el ordenador o desde el móvil, te has encontrado con un mensaje de tu banco informándote de que tienes préstamos preconcedidos. Quizás algo como esto:

“Tiene a su disposición un préstamo preconcedido de 5.000 euros para gastarlo en lo que quiera”.

En ocasiones, basta con que hagas clic en el botón de Aceptar y el dinero aparecerá en cuestión de segundos en tu cuenta. Otras veces, el trámite no dura más de 24 horas (lo que tarde el banco en confirmar que le cuadran los números).

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Es difícil resistirse a una oferta tan atractiva. Todo el mundo tiene un “capricho” en la cabeza pero le falta dinero para llevarlo a cabo. Los bancos lo saben y por eso utilizan este tipo de préstamos para convencer a sus clientes más incautos.

¿Qué es son los préstamos preconcedidos?

Un préstamo preconcedido es un préstamo que las entidades financieras ofrecen a sus clientes sin que ellos tengan que pedirlo. Es decir, en lugar de ir el cliente al banco a pedir dinero prestado, es el banco el que va al cliente y se lo ofrece.

Permite acceder a la financiación sin apenas papeleo y con un tiempo de espera mínimo. Dinero no solicitado, fácil y rápido con el que comprar un coche, hacer un viaje o cambiar el suelo de casa.

¿A quién se lo ofrecen los bancos?

Lógicamente, estos préstamos preconcedidos no son iguales para todo el mundo. Los bancos tienen toda la información sobre sus clientes y la utilizan para saber quién puede hacer frente a ellos y quién no.

A los clientes que llevan más tiempo en el banco, con mayores ahorros o mayores ingresos mensuales, les ofertan préstamos preconcedidos de mayor cuantía. El plazo de devolución y el tipo de interés también suele ajustarse al perfil del cliente.

Los requisitos que suelen valorar los bancos para ofrecer estos préstamos son los siguientes:

  • Ser cliente. Los préstamos preconcedidos no se utilizan como herramienta para captar a nuevos clientes. Por el contrario, solo se ofertan a los clientes actuales.
  • Tener cierta antigüedad como cliente. Cuanto más tiempo lleves con el banco, mejor te conocerán y más fiable le parecerás.
  • Tener la nómina domiciliada. Sin nómina, no hay préstamo de ningún tipo. Pero no solo eso. También suele “exigirse” ganar una cantidad mínima cada mes.
  • Deudas en orden. Los pagos de recibos y la devolución de las deudas deben estar al día.

En definitiva, los bancos conceden préstamos preconcedidos solo cuando creen que pueden hacer un buen negocio, y esto solo lo consiguen con sus clientes “de confianza”.

Peligros de los préstamos preconcedidos

El gran peligro de los préstamos preconcedidos es que incitan a gastar un dinero que no se tiene. Si quieres cambiar el suelo de casa, por ejemplo, pero no tienes ahorros suficientes, aplazas la decisión. Pero si de la noche a la mañana te encuentras con un préstamo preconcedido, tu cerebro tratará de convencerte para que lo aceptes y te puedas dar el capricho.

El otro problema de este tipo de préstamos es que suelen ser más caros que los préstamos convencionales. Aunque el tipo de interés (TIN) parece más atractivo, al sumarle las comisiones y el resto de gastos, el coste real del préstamo (TAE) puede ser más elevado.

Por tanto, nuestro consejo es que no te dejes embaucar con facilidad. Si no tenías pensado solicitar el préstamo, no lo aceptes. Las deudas son peligrosas.

 

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