TIN

¿Qué es el TIN?

Uno de los aspectos más importantes que tenemos que tener en cuenta cuando vamos a solicitar un préstamo es conocer cuál será su tipo de interés. Sin embargo, esto puede resultar algo confuso ya que son dos los conceptos relacionados con el mismo: el Tipo de Interés Nominal (TIN) y la Tasa Anual Equivalente (TAE).

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¿Qué es exactamente el TIN?

El TIN hace referencia al tipo de interés anual del préstamo, es decir, al porcentaje fijo que se pacta con el banco o la entidad financiera como pago por el dinero prestado. Se trata, por tanto, del tipo de interés que indica el coste efectivo del préstamo que vamos a recibir.

Por ejemplo, el TIN de un crédito hipotecario lo obtenemos sumando al Euribor un diferencial que aplica el banco. Si tomamos como referencia el valor del Euribor en abril, que se encontraba en negativo, y un diferencial del 0,99%, el TIN resultante sería el siguiente:

TIN = -0,119 (Euribor) + 0,99 (diferencial) = 0,871 %

El problema del TIN es que se refiere única y exclusivamente al coste efectivo de la operación, es decir, al interés acordado con la entidad financiera para la misma. Nada más. El TIN no tiene en cuenta una serie de gastos y comisiones asociados a los préstamos que sin embargo sí repercuten sobre el bolsillo del prestatario.

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Para resolver este problema, desde el año 1990 el Banco de España obliga a las distintas entidades de crédito a publicar el coste efectivo de los préstamos que conceden. De esta forma, para los consumidores es mucho más fácil comparar distintos préstamos antes de optar por uno u otro. Estamos hablando de la Tasa Anual Equivalente (TAE).

La TAE es un indicador que se ajusta mucho más a la realidad que el TIN, ya que tiene en cuenta todos los gastos y comisiones derivados del préstamo. Por tanto, nos proporciona una información más veraz sobre el coste real del mismo y es el indicador que debemos tener en cuenta cuando comparamos diferentes préstamos.

Para calcular la TAE se sigue una fórmula matemática normalizada que tiene en cuenta una serie de variables, como el tipo de interés nominal, la periodicidad de los pagos, las comisiones o los gastos derivados de la operación. Dado que el cálculo es complejo, podemos usar una calculadora que nos ofrece el Banco de España.

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Lo normal es que el TIN sea más pequeño que la TAE. Por ello, la mayoría de entidades financieras se refieren al TIN cuando quieren comunicar en sus campañas comerciales el tipo de interés de los préstamos que conceden. Aunque en un sentido estricto no nos están mintiendo, lo cierto es que tampoco nos están diciendo toda la verdad, ya que la TAE aporta una visión mucho más certera sobre el coste del préstamo.