Financiar la compra de tu coche

4 formas para ahorrar al financiar la compra de tu coche

¿Pensando en comprar o renovar el coche? ¿Seguro que has hecho bien los números? Es broma… Aunque los coches son caros, tanto a la hora de comprarlos como de mantenerlos, en ocasiones no queda más remedio que tener uno. Y a veces, la única forma es financiar la compra de tu coche.

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El consejo que te damos es que ahorres y lo pagues al contado, ya que así te saldrá mucho más barato porque evitarás el pago de intereses. Y, por qué no decirlo, también te ahorrarás el desgaste emocional de sentirte endeudado durante varios años. Aunque si esto no es posible, en este post te contamos tus alternativas para financiar la compra de tu coche. 

Con unos números sencillos lo entenderás muy rápido por qué es mejor comprarlo al contado. Si el coche cuesta 18.000 euros y lo pagas al contado, ese será su precio final: 18.000 euros. Si lo financias, por ejemplo, con un tipo de interés del 7% y a un plazo de devolución de 6 años, el coste real del coche será 22.095,51, es decir, ¡4.000 euros más caro!

Pero claro, somos conscientes de que para muchas personas es imposible, o al menos muy difícil, ahorrar tanto dinero, por lo que no les queda más remedio que buscar financiación. Si tú eres una de ellas, no te preocupes. Te contamos todo lo que necesitas saber para elegir la financiación que mejor se adapta a ti.

Estas son las 4 mejores opciones para financiar la compra de tu coche

Financiar compra de tu coche

Financiar compra de tu coche

1º. Financiación bancaria, una de las formas más utilizada para financiar la compra de tu coche

Hasta hace pocos años ha sido la fórmula de financiación más utilizada. Hoy en día sigue estando muy extendida, pero ha perdido fuelle frente a la financiación directa de los concesionarios, que veremos en el siguiente apartado.

Para conseguir un préstamo personal basta con acercarse a una oficina bancaria y consultar la oferta. Hay que reconocer que hoy en día, con los tipos de interés tan bajos, algunos préstamos son realmente atractivos. Ciertos bancos incluso ofrecen préstamos específicos para la compra de vehículos.

La gran ventaja que ofrecen es que se pueden personalizar bastante, tanto el importe como los plazos de devolución. Tú decides el dinero que necesitas y, en caso de que el banco te apruebe el préstamo, también la forma de devolución. Otra ventaja es que puedes financiar el cien por cien del importe del coche, sin necesidad de ahorrar para la entrada.

Además, en el caso de que tengas un préstamo preconcedido, los plazos de espera se reducen aún más. En ocasiones, es posible te aprueban el importe al instante, por lo que puedes conseguiré el dinero sin papeleo en menos de cinco minutos.

2º. Financiación del concesionario, la forma más popular de financiar la compra de tu coche

Esta forma de financiación se ha hecho muy popular en los últimos años. Los concesionarios se dieron cuenta de que en su proceso de venta había un problema: el cliente se marchaba del concesionario convencido de que quería comprar un coche, pero no podía cerrar el trato porque tenía que conseguir antes el dinero, es decir, tenía que ir al banco, solicitar el préstamo, esperar a que lo aprobaran… Un proceso que podía alargarse demasiado tiempo y que impedía la compra en caliente.

¿Solución? Financiar ellos directamente la compra de los vehículos, o bien hacerlo a través de una entidad financiera asociada. De esta forma, la marca podría controlar el cien por cien del proceso de venta: tanto la parte comercial (la venta misma del coche) como la financiera (conseguir el dinero para que el cliente lo financie).

Para la persona que quiere comprar un coche, la gran ventaja de esta fórmula, y quizás la única, es que los trámites son mucho más rápidos y sencillos. Además, el concesionario suele poner menos trabas que los bancos y agilizar bastante el proceso para que la financiación se haga efectiva en poco tiempo.

Para captar clientes, los concesionarios suelen usar otro gancho: ofrecer un gran descuento en el precio del coche si lo financias con ellos. Esto puede dar lugar a una situación paradójica, y es que resulta más barato financiar el coche que pagarlo al contado. Pero tiene trampa.

La firma vende el coche y vía intereses recupera el descuento ofrecido. Pero no solo eso, también logra fidelizar al comprador por distintas vías. Por ejemplo, obligándole a contratar el seguro, extensiones en la garantía, obligatoriedad de pasar las revisiones periódicas en el concesionario durante un número de años, altas penalizaciones si se cancela el préstamo por adelantado…

3º. Leasing

El leasing de vehículos es un arrendamiento en sentido estricto, es decir, un alquiler. Es una alternativa a las formas clásicas de financiar la compra de tu coche. El contrato de leasing suele funcionar de la siguiente forma: a cambio de una renta periódica a modo de alquiler, haces uso de un vehículo durante un número determinado de años, que no suele ser inferior a dos.

Cuando finaliza el contrato tienes varias opciones:

  • Renovarlo y seguir pagando una cuota de arrendamiento por el vehículo.
  • Devolver el vehículo y dejar de pagar.
  • Adquirir el vehículo en propiedad ejecutando lo que se denomina “opción de compra”, que no es más que del abonar el valor residual mismo para que este pase a ser tuyo.

Adquiriendo un contrato mediante leasing evitas pagar la entrada o tener que buscar financiación en un banco. Además, el vehículo estará en todo momento a tu nombre, por lo que tú serás el responsable de hacer frente a todos sus gastos (seguros, taller…) como si fuese de tu propiedad. Para los autónomos y empresas es especialmente interesante porque pueden desgravar impuestos.

El problema del leasing es que el tipo de interés de la financiación suele ser bastante elevado, más que el de un préstamo bancario. Además, suelen haber cláusulas que te obliguen a asumir costes extras (por ejemplo, por hacer más kilómetros de los pactados).

  1. Renting.

El renting es otro método de arrendamiento bastante parecido al leasing, pero con una diferencia importante: el coche no está a tu nombre en ningún momento. Es otra alternativa a las formas clásicas de financiar la compra de tu coche. Esto tiene la ventaja de que solo tendrás que asumir la cuota fija de alquiler y una fianza para poder utilizar el vehículo. El seguro y las reparaciones, por ejemplo, corren a cuenta de la empresa propietaria del coche.

El problema principal es que no tiene opción a compra, es decir, finalizado el contrato, no podrás quedarte el coche abonando su valor residual. ¿Te interesa ampliar la información? Pues en este artículo te explicamos si merece la pena o no tener un vehículo con renting.

 

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