vivir sin plástico

Guía básica para conseguir vivir sin plástico

Vivimos rodeados de plástico, un material sintético creado de forma artificial mediante productos químicos que presenta un gran problema: no se lleva nada bien con el medio ambiente. Pero, ¿somos capaces de vivir sin plástico? Nosotros creemos que si y te vamos a dar 11 consejos para conseguirlo.

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¿Sabías que esa pequeña botella de agua que dejaste tirada en tu última excursión al campo terminará enterrada y tardará en desintegrarse una media de 500 años? Se estima que el plástico tarda en descomponerse entre 100 y 1.000 años. Demasiado tiempo.

En sus múltiples formas, estamos ante un material omnipresente en nuestras vidas, ya que es muy económico y fácil de conseguir. Por eso, vivir sin plástico (o usándolo mínimamente) es un reto en todos los sentidos.

En este artículo te ofrecemos una serie de consejos eco-friendly que te permitirán dejar de vivir rodeado de plástico. Sin duda, si los pones en práctica aportarás tu granito de arena para que el mundo sea un lugar un poco mejor y para que tus tataranietos no tengan que vivir rodeados de tu basura.

11 consejos para vivir sin plástico

vivir sin plástico

1. Evita comprar en el supermercado para conseguir vivir sin plástico.

Los supermercados son plastiworld. Está en cada estantería, en cada bolsa, en los envases…Es muy difícil, casi imposible, salir de un súper sin haber comprado algo que contenga plástico.

Por eso, para evitarlo debes hacer la compra en los mercados de abasto, en las tiendas de barrio o en las tiendas a granel. De paso, seguro que consigues que tu alimentación mejore con productos más saludables y das un impulso al negocio local.

2. Destierra las botellas de plástico.

No compres ninguna botella de este material. Sustitúyelas por otras de cristal o de acero. En el caso de que compres agua embotellada, plantéate instalar un sistema de osmosis en casa. Es más económico a largo plazo y también mucho más sostenible, ya que siempre tendrás agua disponible y que podrás almacenar en botellas de cristal o en otros recipientes cuando sea necesario (por ejemplo, para llevarte tu propia agua a la oficina).

3. Usa siempre bolsas reutilizables y lograrás vivir sin plástico (o con menos).

Cuando tengas que comprar algo, lleva encima tus propias bolsas reutilizables para cargar con la compra. Otra opción son los carros de toda la vida. Seguro que tu madre aún conserva el suyo.

También puedes llevar bolsas pequeñas (por ejemplo, de papel o de tela) para las compras a granel. Así evitará que se mezclen los productos.

4. Pásate a los tarros de vidrio.

Deshazte de todos los tuppers de plástico que tengas en casa y sustitúyelos por tarros de cristal o de acero inoxidable. Los alimentos se conservarán mejor en estos recipientes y también los tendrás mucho mejor organizados.

5. No uses film si quieres vivir verdaderamente sin plástico.

Ese plástico transparente que sueles utilizar para tapar la comida es muy de la última mitad del siglo XX. Nunca antes en la historia de la humanidad se había usado y, a pesar de ello, los alimentos se conservaban perfectamente.

Por tanto, deshazte del film y cuando tengas que tapar una comida, ponle otro plato encima o guárdala en un recipiente de cristal.

6. Crea tus propios jabones y detergentes para vivur sin plástico.

Si echas un vistazo a Google comprobarás que el jabón casero es muy fácil de fabricar. Por otra parte, para mantener la casa limpia no necesitas un producto específico para cada estancia, sino que te bastará con vinagre, limón y bicarbonato.

Y si no te va la química casera, siempre podrás comprar detergentes a granel y almacenarlo en casa. ¿Cuánto plástico dejarías de utilizar poniendo en práctica este consejo? Seguro que mucho…

7. Cuarto de baño libre de plástico.

Seguro que tienes el cuarto de baño lleno de cosas de plástico: cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, peines, desodorantes, bastoncillos, tampones, cremas…

Para conseguir vivir sin plástico, deberías acabar con estos productos desechables y sustituirlos por alternativas reutilizables o biodegradables, lo que nos lleva al siguiente punto…

8. Compra productos biodegradables.

Bolsas, envases, pañales, pajitas, capsulas de café, globos, esponjas, compresas, macetas… Cada día es más fácil comprar en tiendas online de productos biodegradables, es decir, productos que se descomponen y desaparecen sin dejar huella.

9. No permitas que tus hijos crezcan rodeados de plástico.

Como suele decirse: el arbolito, desde chiquito. Hoy en día existen biberones de cristal, pañales biodegradables, juguetes de madera… Date un paseo por Amazon y descubrirás un universo de productos dirigidos al público infantil con un 0% de plástico.

Además de hacerle un favor al medio ambiente, estarás inculcando buenos valores a tus pequeños.

10. Pásate a la madera.

Existen infinidad de productos de madera que pueden sustituir a los de plástico de toda la vida y ayudarte a vivir sin plástico. Por ejemplo, las pinzas de la ropa, los cepillos, los utensilios de la cocina…

Prueba a usar, por ejemplo, un cepilltico que has uso de dientes de bambú con cerdas vegetales y dinos si notas diferencia respecto al de  toda la vida.

11. La cosmética, mejor si es natural.

La cosmética natural está fabricada con ingredientes ecológicos y que se han cultivado de forma natural. Además de ser más saludable, porque está libre de químicos, no suele conservarse en recipientes de plástico, por lo que el beneficio es doble.

Aprender a vivir sin plástico, una necesidad y una obligación

Como has podido comprobar, si quieres vivir sin plástico y necesitas alternativas, haberlas haylas, pero van a exigir un pequeño (a veces gran) esfuerzo por tu parte.

Vas a tener que mentalizarte hasta tener muy claro las ventajas de vivir sin utilizar este material tan dañino. No se trata de una moda pasajera, sino de una nueva nueva forma de enfrentar tu vida social, más sostenible y respetable con el medio ambiente.

No hace falta decir que ni se te ocurra tirar todo lo que tienes en casa ahora mismo que sea de plástico para sustituirlo por otro material. El cambio ha de ser progresivo y según lo vayas necesitando. ¿Tienes que cambiar el cepillo de dientes? Elije uno de bambú. ¿Se te acaba el bote de champú? Compra uno en pastillas.

En este proceso de “migración” también tendrás que aprender a decir que no. No a la bolsa de plástico. No a la pajita en el bar. No a los vasos de plástico para los cumpleaños. De esta forma, poco a poco, el plástico irá desapareciendo de tu vida.

 

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