hacerse una casa

¿Es mejor hacerse una casa o comprarla ya construida?

El estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008 hundió el mercado del ladrillo, la venta de pisos se estancó y los precios tocaron suelo. Una década después, el cambio de tendencia en el sector ya es incuestionable: cada vez se venden más casas y a precios más altos. ¿Compensa ahora hacerse una casa o comprársela?

El número de personas que deciden adquirir una vivienda en propiedad es cada vez mayor. Si es tu caso, quizás te estés planteando cuál es la mejor forma de hacerlo: ¿hacerse una casa o comprar una ya construida? Vamos a analizar las dos opciones.

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Hacerse una casa al gusto

Es el sueño de todo el mundo: construir una vivienda diseñada a su gusto en una zona que le guste y que le permita vivir tranquilo. La mala noticia es que no es una opción barata ni sencilla.

El principal problema de hacerse una casa es que es caro. Muy probablemente el coste de la construcción será superior al de comprar un piso a un promotor. Además, puedes encontrarte con el problema de la financiación, ya que las hipotecas autopromotor suelen ser más caras y por menor porcentaje que las convencionales.

El otro gran problema son los trámites necesarios para hacerse una casa. Una vez te compres el terreno deberás escriturarlo, elaborar un proyecto de obra, solicitar la licencia urbanística y el visado colegial del proyecto de ejecución, hacer el estudio geotécnico, solicitar la licencia de obras, etc. Mucho papeleo. MUCHO.

Una vez finalizada la construcción, la burocracia no termina. Vas a necesitar el certificado final de obra, el acta de recepción, la licencia de primera ocupación, la escritura de declaración de obra nueva, la inscripción del registro… Más papeleo aún.

En definitiva, hacerse una casa al gusto es la mejor opción para tener la casa de tus sueños, cien por cien a tu gusto y con todas las comodidades que necesitas, pero el proceso es caro y complejo.

Comprar una casa ya construida

Es la opción elegida por la mayoría de compradores: más fácil, menos papeleo, más rápido, menos quebraderos de cabeza y, en la mayoría de los casos, más barato que hacerse una casa. Hay dos opciones: comprarla nueva o comprarla de segunda mano.

Con la obra nueva puedes elegir entre comprar una casa que ya está acabada o una que aún no se ha construido, es decir, sobre plano. En este último caso quizás te den la opción de personalizar algunos detalles en cuanto a su distribución, su acabado, la solería… El resultado no será el mismo que si tú mismo te construyeses la casa pero al menos podrás hacer algunas cosas a tu gusto.

La ventaja de comprar obra nueva es que te aseguras que incluye todas las prestaciones que son necesarias hoy en día y que una vivienda más antigua podría no tener, como ascensor, zonas comunes, buenos aislamientos… El problema es no podrás elegir la zona y que el precio será más elevado que el de la vivienda de segunda mano.

Las viviendas de segunda mano son la otra opción que, además, presenta algunas ventajas sobre la obra nueva: pueden ser más baratas, suelen tener mejor ubicación y no hay que pagar IVA (aunque sí el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales).

Un consejo que te damos es que si optas por una vivienda de este tipo no solo tengas en cuenta su coste inicial, sino también el de todas las reformas que quieras hacerle.

 

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