vivienda de segunda mano

Tres motivos por los que es mejor comprar vivienda de segunda mano

El mercado de la vivienda sigue repuntando. Según diversos informes, como el del Instituto Nacional de Estadística o el del Colegio de Registradores, cada vez se venden más casas y con más alegría. Y la mayoría de estas operaciones de compra venta corresponden a vivienda de segunda mano.

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Aunque el sector de la construcción se está reactivando y el número de visados de obra nueva va en aumento, los españoles seguimos optando por vivienda de segunda mano. El principal motivo es que los precios son un poco más ajustados, aunque como veremos a continuación, no es el único.

¿Por qué compramos vivienda de segunda mano?

Varias son las razones por las que es mejor comprarse una vivienda de segunda mano. Te las resumimos:

  1. Son más baratas.

Salvo excepciones, las viviendas de segunda mano son más económicas que las de obra nueva. A igual tamaño y características parecidas, las estadísticas de compra venta lo dejan claro: las casas de segunda mano son más baratas que las nuevas.

A muchos jóvenes con poco presupuesto no les queda más remedio que comprar viviendas de segunda mano antiguas y hacerles una pequeña reforma, sobre todo si quieren vivir en grandes ciudades o zonas costeras. Incluso a pesar de la reforma, sigue siendo más barato el mercado de segunda mano.

  1. Mejor ubicación.

Tras el precio, el factor que más influye en la decisión de compra es la ubicación. Una buena localización condiciona la calidad de vida de la familia que la habita. Por tanto, si tenemos claro que nos gustaría vivir en un barrio concreto, será más fácil que encontremos una vivienda de segunda mano que una nueva.

Casi todas las viviendas de obra nueva se encuentran en la periferia de las ciudades porque no suele haber otro sitio para construirlas. Por el contrario, podemos encontrar casas de segunda mano en zonas céntricas, en la costa, en zonas con muchos servicios…

  1. Se pagan menos impuestos.

Comprar una casa implica pagar impuestos, y no pocos. Dependiendo de si la vivienda es nueva o de segunda mano se pagará un tipo de impuesto u otro. En el caso de la obra nueva, hay que pagar el IVA, que antes de la crisis era del 4% pero desde hace unos años es del 10%.

Si la casa que compramos es de segunda mano no hay que pagar IVA. En su lugar habrá que tributar por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), que está delegado a las Comunidades Autónomas y que disfruta de algunas exenciones. Su importe se mueve en una horquilla de entre el 5 y el 10%.

 

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