ganancia inesperada

Cómo manejar una ganancia inesperada

Aunque no es lo habitual, con suerte, mucha suerte, quizás algún día recibas una ganancia inesperada. Puedes llamarlo Lotería de Navidad, primitiva, herencia, venta de un negocio… Un día te despiertas y, sin comerlo ni beberlo, eres rico.

Lo más probable es que no puedas evitar gritar. Mucho. Nosotros lo haríamos, seguro. Y que te entren ganas de decírselo a todo el mundo, de irte a vivir a las Bahamas, de comprarte un Ferrari o de mandar de paseo a tu jefe.

Pues no.

No te precipites y mantén la cabeza sobre los hombros.

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Hay estudios que señalan que casi el 80% de las personas que se convierten en millonarias sin méritos terminan arruinados en menos de diez años. ¡Solo diez años!

Seguro que no te gustaría que esto te pasase a ti. Por esta razón, en este artículo te explicaremos cómo manejar con cabeza una ganancia inesperada.

Esto es lo que tienes que hacer si recibes una ganancia inesperada

1. En boca cerrada no entran moscas.

Nada de publicar la noticia en redes sociales, contarla a todos tus amigos o descorchar una botella de champagne siguiendo el estilo y la tradición de los premiados con la lotería de navidad. ¡Ni se te ocurra! Es el mayor error que puedes cometer.

Has de mantener tu nueva situación en secreto.

Nadie más allá de tu familia y de tus amigos más íntimos deben saberlo. Es mejor evitar las envidias, convertirte en el amigo que todos quieren tener y, más importante aún, mantener muy lejos a los ladrones.

2. Cúbrete las espaldas.

Si tienes entre manos una ganancia inesperada millonaria, por ejemplo, un premio de lotería, lo primero que debes hacer es correr al despacho de un buen abogado. Pero no a un abogado cualquiera, sino uno que sea muy bueno en temas financieros.

Firma con él un contrato de confidencialidad y déjate asesorar sobre cómo y dónde debes guardar tu dinero, al menos durante las primeras semanas, para que tengas tiempo de decidir cómo invertirlo.

Lo importante ahora mismo es que el dinero esté a buen recaudo y que no te dejes embaucar por los consejos que pudiera darte el director de tu banco o cualquier otra persona que quiera aprovecharse de tu poca experiencia gestionando tantos ceros.

3. No te vuelvas loco.

Mucha gente deja su trabajo cuando ve tanto dinero en su cuenta corriente. Otros van corriendo al concesionario y se compran un coche caro.

Las posibilidades para gastar el dinero son infinitas: una vuelta al mundo durante varias semanas (o meses), una casa nueva el doble de grande y con jardín, comidas en los mejores restaurantes…

Debe ser muy difícil controlar la sensación de ser rico de la noche a la mañana y dejar de sentir escasez, pero hay que tener muchísimo cuidado.

No puedes cambiar tu estilo de vida de un día para otro porque si lo haces pasarás a formar parte de ese 80% de arruinados del que te hablábamos más arriba.

Por el contrario, debes mantener la cabeza sobre los hombros y conservar un estilo de vida parecido al que tenías antes de recibir la ganancia inesperada. Con algún capricho, claro, pero sin volverte loco.

Por ejemplo, puedes cancelar la hipoteca si los números te cuadran y no pierdes dinero al hacerlo, lo que nos lleva al último consejo.

4. Búscate a un buen asesor financiero.

Al igual que el abogado te echó un cable para hacer los primeros trámites tras recibir la ganancia inesperada, el asesor financiero puede ayudarte a administrar tu dinero y a evitar que tomes malas decisiones y que acabes arruinado.

Este experto te mostrará la mejor forma de afrontar el pago de impuestos y te explicará cuáles son las mejores inversiones que puedes hacer en función de tu perfil de riesgo y de tu horizonte temporal.

Tienes ante ti la oportunidad de poner ese dinero a trabajar para ti y de beneficiarte del poder del interés compuesto. Si lo haces bien, quizás puedas vivir de la renta generada por tus inversiones durante el resto de tu vida.

 

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