asesor financiero

¿Cómo elegir un buen asesor financiero?

Muchas personas, por miedo a no encontrar un asesor financiero de confianza, deciden planificar ellas mismas el destino y la cantidad de sus inversiones. Rara es la vez en la que el refranero popular no tiene la clave: zapatero, a tus zapatos. Delegar en profesionales es una de las decisiones más saludables que puedes tomar para el rendimiento de tus inversiones, pero, como con una buena pareja, no siempre es fácil encontrar a la persona.

¿Estás en plena búsqueda de un asesor financiero? Lee estos consejos y elige sin miedo a equivocarte.

7 preguntas que hacerte para acertar con la elección de tu asesor financiero

1º. ¿Está certificado como EAFI?

Esta acreditación oficial como Empresa de Asesoramiento Financiero nació en 2008 para separar el tipo de servicios ofertados en el sector. Desde entonces, por un lado se encuentran los profesionales que asesoran respecto a inversiones, las analizan y crean informes financieros, y por otro los corporativos, que asesoran en relación a fusiones, ampliaciones de capital, etc.

Es la Comisión Nacional del mercado de Valores la encargada de otorgar la certificación, lo que es un aval de estar eligiendo bien. Asegúrate que tu asesor la tiene.

2º. ¿Es 100% independiente?

Debes tener claro que la función de un asesor financiero no es vender productos. Su papel es ponerse en tu piel y recomendarte con pulcra imparcialidad qué es lo mejor que podrías hacer con tu dinero en cada momento. Sin embargo, puede suceder que el supuesto profesional reciba algún tipo de recompensa por incitar a la inversión en ciertos productos financieros. La garantía de éxito no puede existir pero sí la honestidad y transparencia de tu asesor, que no te la cuelen.

3º. ¿Cuánta experiencia tiene?

¿Cuánto tiempo lleva en la pomada? La experiencia de un asesor le da una capacidad extra de intuición, una especie de sexto sentido para tomar mejores decisiones por tu dinero. Pero cuidado, hay jóvenes muy expertos y seniors que parecen recién salidos de la facultad; experiencia y edad no siempre van de la mano. Trata de contrastar la información y buscar opiniones.

4º. ¿Cómo cobra?

Hay muchas formas posibles de pagar a un asesor sus honorarios. Puede cobrarte una comisión, es decir, llevarse un porcentaje de tus ganancias, cobrar un fee por sus servicios o vender sus servicios por horas para consultas puntuales, ¿cuál te encaja mejor? Valora y decide.

5º. ¿Con qué frecuencia tendréis contacto?

Es importante saber si va a estar a tu disposición cuando lo necesites o cada cuánto tiempo va a darte información sobre el estado de tu cartera. Ambas partes debéis tenerlo claro para evitar malentendidos.

6º. ¿Conoce y se adapta a tu perfil inversor?

Cada persona tiene un perfil inversor diferente. La aversión al riesgo varía no solo entre personas, sino incluso en función de las distintas situaciones vitales de una persona. Un buen asesor es capaz de reconocerlo y adaptar sus consejos a tus necesidades.

7º. ¿Y no hablamos de cuánto cuesta?

No hemos mencionado el precio en todo el artículo porque un buen asesor no es caro o barato por lo que cobra. Un asesor puede parecer muy barato y que sus decisiones te terminen saliendo muy caras. O al revés, y que un asesor que parece caro se convierta en tu mejor inversión. En este último caso, podrás decir que has elegido un buen asesor.