Alimentación saludable

Alimentación saludable y ahorro: es posible y te enseñamos cómo

Tu estado de salud está directamente relacionado con los alimentos que consumes. La frase “somos lo que comemos” tiene todo el sentido del mundo. Si tu dieta se basa en alimentos procesados, tu estado de salud cada vez será peor. Con el paso del tiempo engordarás, te fatigarás, te sentirás pesado y te encontrarás mal. De hecho, si hoy por hoy esa es tu dieta, seguro que ya te estás notando algunos de esos problemas. Por el contrario, con una alimentación saludable mejorarás considerablemente tu estado físico y anímico. Si comes bien te sentirás sano, ligero, ágil y feliz. Y antes de que lo pienses, la respuesta es “no”. Comer sano no es caro. Como adelantamos en el titular de este artículo, alimentación saludable y ahorro pueden ir de la mano.

Pautas para ahorrar con la alimentación saludable

Para demostrarte que no vamos de farol, te vamos a dar las pautas que debes seguir para conseguir ahorrar y tener una alimentación saludable a la vez:

  • Planifica tus comidas de forma semanal y haz la compra una vez por semana. Prohibido hacer solo una compra al mes.
  • Ve a comprar solo, sin hijos, amigos ni familiares.
  • Haz una lista de los alimentos que consumes de forma más frecuente y tenla siempre en mente cuando vayas al supermercado. Cuando los encuentres en oferta, aprovecha y cómpralos en grandes cantidades.
  • Cada tres días revisa la comida que tienes en el frigorífico para evitar terminar tirándola.
  • Al menos una vez al mes revisa los alimentos que guardas en la despensa prestando especial atención a las fechas de caducidad.
  • Memoriza el precio de los alimentos más básicos que consumes, preferiblemente en peso y no por envase.
  • Compra frutas y verduras de temporada. Estarán más frescas y serán más sanas.
  • Si tienes espacio, aprende a cultivar tus propias verduras en casa. Es muy fácil y bastante estimulante saber que lo que comes lo has cultivado tú mismo.
  • Siempre que la calidad no se vea resentida, compra productos de marcas blancas.
  • Cuando sea posible, compra a granel. La diferencia de precio suele ser considerable y la compra es más sana.
  • Si se te da mal cocinar, cómprate un buen libro de cocina o consulta webs de recetas de alimentación saludable.
  • Si te lo puedes permitir, cómprate un robot de cocina tipo Thermomix. A largo plazo es una inversión con retorno.
  • Cuando cocines hazlo por triplicado. Usa tuppers y congela. La productividad es máxima y el ahorro también.
  • Llévate la comida que congelas en tuppers al trabajo.

El seguimiento de estas pautas es bastante sencillo y te permitirá ahorrar mucho dinero cada mes en el supermercado. Simultáneamente, podrás comer de forma mucho más sana, con mayor variedad de alimentos y con un menor consumo de grasas, sal o azúcar. El objetivo es que las frutas frescas, las verduras, las carnes blancas o el pescado pasen a formar parte de tu dieta habitual en sustitución de productos precocinados, hamburguesas, pizzas o embutidos.

Ten en cuenta que la alimentación saludable no es lo mismo que estar a dieta. No sientas que te privas de algo, sino todo lo contrario. Estás invirtiendo en tu salud a la vez que ahorras dinero. ¿Puede haber algo más importante?