Vivienda de protección oficial

Vivienda de protección oficial: ¿merece la pena?

Una vivienda de protección oficial (o protegida) es aquella que se construye cumpliendo una serie de requisitos en cuanto a su dimensión máxima y su precio máximo. De su regulación se encarga el organismo competente de cada Comunidad Autónoma.

Pueden ser promovidas por empresas públicas, por promotoras privadas o por cooperativas de compradores que se asocian buscando ahorrar costes.

Aunque genéricamente se les denomina Viviendas de Protección Oficial (VPO), esto no es correcto del todo, ya que existen más tipos de viviendas protegidas (las VPO solo son una calificación de las mismas).

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Sea cual sea su tipología, su principal característica es que tienen un precio de venta inferior al de la vivienda libre. Y justamente esto es o que las hace tan atractivas para muchos compradores.

No obstante, el precio será mayor o menor en función del municipio en el que se encuentre ubicada, del régimen de protección de la vivienda y de cuándo se obtenga la calificación provisional.

¿Merece la pena una vivienda de protección oficial?

Pues sí y no. Depende de cada persona. Si te estás planteando comprar una vivienda de protección oficial deberás poner en la misma balanza los pros y los contras antes de tomar una decisión.

La gran ventaja que tienen es que su precio es menor al de mercado, pero no es la única. También permite acceder a algunas ayudas financieras por parte del Estado y/o de las comunidades autónomas, como préstamos convenidos o ayudas para la entrada.

Sin embargo, no es oro todo lo que rodea a estas viviendas. Sus compradores deben saber que se trata de viviendas destinadas a domicilio habitual y permanente, por lo que no pueden estar vacías, no pueden alquilarlas y no pueden venderlas de forma libre.

La etiqueta de “protegida” suele tener un plazo medio de diez años desde el momento de la compra. En ese tiempo, para vender la casa hay que solicitar antes autorización a la comunidad autónoma correspondiente, que decidirá si lo autoriza o no.

Como imaginas, el precio de venta tampoco será el que decida el comprador, sino que está regulado: será muy parecido al de una vivienda de protección oficial que se encuentre en el mismo municipio y que tenga el mismo régimen de protección.

Y no solo eso, también habrá que devolver las ayudas recibidas.

Requisitos para comprar una vivienda de protección oficial

Si a pesar de estos inconvenientes, sigues interesado en adquirir una, deberás cumplir una serie de requisitos recogidos por el Plan Estatal 2013-2016, que son los siguientes:

  • Estar inscrito en un registro público de demandantes de viviendas protegidas de la Comunidad Autónoma en la que estés empadronado. Otra opción es apuntarte a la convocatoria de un organismo publico y entrar en el sorteo.
  • No ser propietario de una vivienda libre.
  • No haber sido beneficiario con anterioridad de otra vivienda protegida.
  • Cumplir unos requisitos económicos concretos.
  • No haber sido beneficiario de ayudas públicas por planes de vivienda, estatales o autonómicos, en los últimos diez años.

Cada Comunidad Autónoma tiene potestad para modificar estos requisitos a su antojo, por lo que te recomendamos que consultes en tu Ayuntamiento.

 

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