Renta fija y renta variable: en qué se diferencian

Renta fija y renta variable, ¿Qué son y en qué se diferencian?

¿Renta fija o renta variable? El eterno dilema. Un buen ahorrador debe buscar, en la medida de lo posible, rentabilizar sus ingresos. El objetivo es que la inflación no vaya haciendo desaparecer año a año lo que tanto esfuerzo le ha costado ganar y no gastar.

Por ello, existen diversos productos de inversión, que se adaptan según los intereses y aversión al riesgo de cada persona, así cómo en función de lo que el inversor en particular busque: aumentar su patrimonio, mantenerlo, luchar contra la inflación…

La renta fija y la renta variable son dos de los conceptos más básicos que se pueden plantear a un inversor. De hecho, muchos de los productos de inversión pueden clasificarse según estos dos tipos de activos. Veamos en qué se diferencian.

 

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¿Qué es la renta fija?

La renta fija es una forma de inversión en la que están pactadas las condiciones por adelantado, es decir, sabemos qué vamos a recibir, a qué rentabilidad y cuándo. Antes de entregar nuestros ahorros, conoceremos todas estas condiciones.

Las condiciones son fijas desde la emisión de los títulos hasta el vencimiento de estos. Por lo general, se identifican con bonos, letras y obligaciones emitidos ya sea por un país o por una empresa. Así, encontramos dos tipos de inversión en renta fija: aquellos títulos que provienen de deuda pública y los que son emitidos por deuda privada.

Para simplificar, sería como hacer un préstamo o bien a un país o bien a una empresa, de la que nosotros, como inversores, aportamos una parte del total: un título o un bono.

 

¿En qué tengo que fijarme para invertir en renta fija?

Los conceptos que deberás tener claros al invertir en renta fija son los siguientes:

  1. Emisor: ¿quién emite la deuda? ¿A quién le estás prestando dinero? ¿Es un país (deuda pública) o es una empresa (deuda privada)?
  2. Principal o nominal del bono: es el precio de cada título de deuda.
  3. Fecha de vencimiento: es el día en el que la entidad a la que le has prestado parte de tu ahorro tiene que devolver el dinero.
  4. Cupón: es el tipo de interés que debe pagar el emisor, expresado en un porcentaje del principal.

 

¿Tiene riesgos la renta fija? ¿Cuáles son sus ventajas?

Como cualquier producto de inversión, la renta fija tiene virtudes e inconvenientes. Por tanto, no está exenta de riesgos. Existen tres riesgos principalmente:

  • Riesgo del emisor: que la entidad a la que se le ha prestado el dinero no sea capaz de devolverlo.
  • Riesgo de liquidez: que no pueda venderse el título adquirido en un mercado secundario y tengamos, por tanto, que esperar a la fecha de vencimiento para hacer líquida nuestra inversión.
  • Riesgo de tasas de interés: es el riego que asumimos por la posibilidad de que el emisor del título no haga frente al pago de los intereses y/o del principal.

Sin embargo, es importante destacar que la renta fija ofrece mayor seguridad en las inversiones que, por ejemplo, la renta variable.

 

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¿Qué es la renta variable?

En la otra cara de la moneda, en contraposición con la renta fija, encontramos la renta variable. En este tipo de inversión no conocemos de antemano las condiciones a las que vamos a invertir nuestro dinero. No conocemos el interés que nos generará, ni si generará dividendos ni cuántos. A cambio, a mayor riesgo, mayor posibilidad de rentabilidad nos ofrece.

Cuando oímos a un inversor hablar de las inversiones en bolsa, está hablando, precisamente, de inversiones en renta variable.

 

¿Cómo funciona la renta variable?

La inversión en renta variable consiste, básicamente, en la compra de acciones de una empresa específica. Podemos estudiar el mercado, conocer las expectativas de la empresa, sus cuentas y resultados, y una vez tengamos esta información clara, adquirir, en bolsa, acciones de dicha compañía.

Cuando la empresa obtenga beneficio, es decir, cuando sus ingresos sean mayores a sus gastos, la empresa tiene, a grandes rasgos, dos opciones para gestionar ese beneficio: reinvertirlo en hacer crecer la empresa, o bien reinvertir una parte y repartir otra entre los accionistas. Esto último es lo que conocemos como dividendos.

Si bien es cierto que podemos estudiar una empresa, el mercado, el sector y los factores macroeconómicos que pensamos pueden afectarle, es imposible tener la certeza de que todo vaya a ser según viene siendo. Por tanto, con la renta variable ampliamos (y mucho) el riesgo que asumíamos con la renta fija, ya que no sabemos qué va a ocurrir en un futuro.

 

¿Tiene riesgos la renta variable? ¿Cuáles son sus ventajas?

La renta variable tiene un riesgo fundamental: podemos perder todo el dinero que hemos invertido. Como no podemos adivinar qué ocurrirá en el futuro con una empresa u otra, si aumentará sus beneficios año tras año, si quebrará, si generará una nueva tecnología que le ofrezca una posición dominante en el mercado durante un largo periodo de tiempo, etcétera,  el riesgo es muy alto.

Sin embargo, a mayor riesgo, mayor rentabilidad. Si nuestro horizonte temporal es a largo plazo, la renta variable ofrece una forma de poner a trabajar nuestro dinero mucho más ágil y rentable que la opción de la renta fija.

Además, es un tipo de inversión mucho más líquida, dado que el mercado de valores, conocido comúnmente como la bolsa, tiene muchísimos compradores y vendedores a cada minuto.

 

¿Qué productos ofrece la renta variable?

Las acciones son el principal canal de inversión de la renta variable. Representan el capital de la empresa. Por tanto, el propietario de una acción es copropietario de la compañía, pudiendo participar en las asambleas, tanto ordinarias como extraordinarias, y elegir sobre los cambios que propone la junta directiva.

Otros productos de inversión bastante populares que se basan en renta variable son los fondos de inversión y los ETFs (fondos cotizados).