Dinero y matrimonio

Dinero y matrimonio, ¿una relación conflictiva?

No descubrimos nada si te decimos que el matrimonio no es sencillo. La persona con la que compartimos nuestra vida es también la persona con la que más a gusto nos sentimos y con la que más confianza tenemos. Esto es precioso y maravilloso pero… a veces se discute. Todos los matrimonios discuten. ¿Y sabes cuál es uno de los temas estrella de esas discusiones? Exacto, el dinero. Dinero y matrimonio son dos conceptos que a veces chocan.

infografía dinero y matrimonio

Antes o después, en todo matrimonio surge un roce por culpa del dinero. Este es una de las grandes preocupaciones de todo el mundo y, por tanto, uno de los factores que más ansiedad y estrés puede causar en las personas. Si este malestar se reconduce hasta el hogar terminará generando una discusión de pareja.

Hay parejas que deciden llevar sus cuentas de forma conjunta. En este caso, los ingresos de ambos terminan en la misma cuenta corriente y los gastos, comunes o no, también se descuentan de esa misma cuenta. Pero también hay parejas cuya unión es solo sentimental y no económica, por lo que llevan las cuentas de cada uno por separado. Lo que suelen hacer en este caso es crear una cuenta común en la que todos los meses ingresan una cantidad de dinero pactada de antemano para los gastos del hogar.

Como no existen dos matrimonios iguales, ninguna de las opciones es mejor o peor que la otra, eso dependerá de lo que decida cada pareja. Es evidente que en caso de divorcio la primera fórmula complicaría un poco la separación, pero también es cierto que cuando se tienen hijos en común la gestión individual del dinero es muy compleja y no tiene demasiado sentido.

Dinero y matrimonio, ¿por qué discuten las parejas?

En general, hay una serie de cuestiones relacionadas con el dinero que si no se resuelven adecuadamente pueden generar discusiones de pareja. Las más importantes son las siguientes:

  1. Uno es ahorrador y el otro no. Es el principal motivo de discusión y el más difícil de solucionar en lo que tiene que ver con dinero y matrimonio. Cuando en un matrimonio cada parte tiene una visión diferente sobre cómo se debe gestionar el dinero, la discusión es cuestión de tiempo.
  2. Uno gana más que el otro. Esto no debería ser un problema en la pareja a no ser que el que gane más se crea con más “poder” económico en el seno de la familia y se lo reproche al otro; o bien que el que gane menos no se sienta lo suficientemente autorrealizado y traslade ese problema al matrimonio.
  3. Solo uno se encarga de las finanzas de la familia. Si solo una de las partes del matrimonio se encarga de la gestión financiera del hogar y la otra parte se mantiene al margen, surgirán tensiones. La economía doméstica repercute en la familia al completo, por lo que todos los miembros, incluidos los hijos, han de involucrarse en la misma medida.

En cualquiera de los casos, para evitar discusiones de pareja por culpa del dinero, lo mejor es sentarse a hablar abiertamente sobre este asunto. Hay que acordar objetivos económicos de pareja a corto, medio y largo plazo, determinar qué gastos son prioritarios, establecer presupuestos mensuales, concretar un método de ahorro…

Por difícil que parezca a veces, todos estos aspectos hay que debatirlos en pareja.