Cómo ahorrar energía con un termo eléctrico

Cómo ahorrar energía con un termo eléctrico

¿No sabes cómo ahorrar energía con un termo eléctrico? Todos tenemos el ahorro metido en la cabeza en todo momento, ¿no es así? Vamos al supermercado y procuramos comprar solo lo que vamos a comer, vamos a un restaurante y miramos el precio de la carta antes de entrar, necesitamos un móvil nuevo y comparamos precios antes de elegir… Y así con todo, cada día.

Salimos de casa y nos preocupamos por ahorrar y, a veces, no somos conscientes de lo que gastamos dentro de la vivienda, como la factura del agua y la luz. Por eso, son muchas las familias que procuran reducir estas facturas al máximo, por ejemplo, utilizando un termo eléctrico. ¿Es tu caso? ¿estás pensando en comprar un termo eléctrico y no sabes qué hacer para que te salga más barato? ¡Sigue leyendo!

 

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MEJORES CONSEJOS PARA AHORRAR ENERGÍA CON UN TERMO ELÉCTRICO

1º. Busca el termo que mejor se adapte a ti.

Un termo almacena el agua caliente disponible y, por ello, como comprenderás, deberá ser más grande o más pequeño en función del número de habitantes de la casa. Se estima que una persona consume al día, más o menos, unos 30 litros de agua. Por lo tanto, si vives solo, con un termo de 50 litros de capacidad tendrás más que de sobra. No obstante, si en la vivienda sois 2 o 3 personas tendréis que buscar un termo de más capacidad, unos 75 o 100 litros.

Eso sí, cómpralo con vistas de futuro. Si, actualmente, vives solo, pero piensas que tal vez en un tiempo vayas a convivir con más gente, tal vez te salga más rentable comprar un termo algo más grande para no tener que cambiarlo antes de tiempo.

2º. Organiza el consumo con tu familia.

Sin embargo, si te organizas con tu familia, es posible instalar un termo más pequeño. En otras palabras, si os ponéis de acuerdo para ducharos (que es el gasto más significativo) a horas diferentes, no necesitaréis tanta cantidad de agua caliente a la vez. De esta manera, podréis utilizar un termo más pequeño y ahorrar en la compra y la factura.

3º. Opta siempre por la misma marca.

Si ya has tenido un termo eléctrico, salvo que tu experiencia con la tienda o marca anterior fuese muy negativa, es recomendable que vuelvas a optar por esa tienda o marca. ¿Por qué? Muy sencillo, muchas marcas fabrican diferentes modelos con características similares. Por eso, en muchos casos, los anclajes son los mismos y la instalación será más sencilla y barata.

 

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4º. Presta atención a la etiqueta.

En lugar de dejarte llevar por reseñas y opiniones de otros usuarios, te recomendamos que prestes atención a la etiqueta informativa que, por ley, deben incluir todos los fabricantes. En esta etiqueta podrás comprobar la eficiencia del termo, que va desde la eficiencia A+++ (la más alta) a la G (la más baja).

Ya que vas a comprar un termo, lo suyo es que compres uno de calidad que, a largo plazo, te permita ahorrar, por lo que es preferible comprar uno de clase A o, como mínimo B. Así estará menos tiempo cargando ¡y pagarás menos en tu factura de la luz!

5º. Coloca el termo en el lugar adecuado.

Como comprenderás, el termo debe estar colocado sobre paredes resistentes para que aguanten el peso cuando esté lleno. Por otro lado, también es muy recomendable que lo coloques cerca de las tuberías del agua para que la instalación sea más sencilla y, por lo tanto, más barata. Además, cuanto más cerca esté de las tuberías, menos temperatura se perderá. Vale la pena tener esto en cuenta, ¿no?

6º. Contrata la instalación.

La mayoría de las tiendas ofrecen la posibilidad de instalar el producto, lo que garantiza un servicio seguro y de calidad. Aprovecha esta oportunidad para asegurarte de que la instalación es correcta. De lo contrario, si está mal hecha, el precio de reparación en caso de avería puede ser más elevado.

7º. Compra un termo programable.

Si tienes horarios más o menos fijos, podrás ahorrar en tu factura eléctrica manteniendo el termo apagado hasta una determinada hora, de manera que cargará cuando lo vayas a usar. Otra opción disponible es contratar una tarifa con discriminación horaria que se ajuste, más o menos, a tus horarios y hábitos de uso.

8º. Instala aireadores.

El factor que más influye en la factura de la luz es la cantidad de agua gastada, ya que de eso dependerá que el termo tenga que cargar con más o menos frecuencia. Para ahorrar en esto, son muchas las familias que apuestan por los aireadores, un pequeño complemento para grifos que, al mezclar el agua con aire, hacen que la cantidad suministrada disminuya hasta en un 50 %. ¿Lo mejor? Tú no percibirás ese cambio, pero ¡el precio de la factura será mucho menor!

 

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9º. Cambia el baño por la ducha.

Aunque este es, probablemente, el consejo más evidente de la lista, nunca está de más recordarlo: dúchate en lugar de bañarte. Si te ahorras llenar la bañera de agua, estarás gastando mucha menos cantidad, lo que se traduce en una reducción de la factura eléctrica y en un menor derroche de agua.

10º. Reduce tu consumo de agua.

Y, por supuesto, no podíamos acabar esta lista de otra manera. El consumo responsable es la clave del ahorro en todos los ámbitos. Además, es importante tener en cuenta que el agua es uno de los recursos más preciados y esenciales para la vida y es responsabilidad de todos no desperdiciarla.

Por otro lado, para ahorrar aún más, te aconsejamos que procures utilizar agua fría, cuando sea posible, ya que el termo no tendrá que cargar y no gastarás tanta luz.

¡Y esto es todo! Ya sabemos que un termo eléctrico, entre aparato, instalación y luz, cuesta un dinero. Pero, como has podido comprobar, estudiando bien las características del termo y el consumo familiar puede ser mucho más económico. ¡Ten en cuenta estos consejos y olvídate de gastar más de lo necesario!