Qué son los números rojos y cómo salir de ellos

Números rojos: todo lo que necesitas saber para evitar el riesgo financiero

Desafortunadamente, no es extraño encontrarse en números rojos, sino que puede pasarle a cualquiera. ¿Quieres saber cómo gestionar esta situación del mejor modo posible? En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber.

En una cuenta corriente, el titular puede tener un saldo determinado (o no), pero en ocasiones es posible que este saldo sea negativo. Es decir, que se le deba un dinero al banco. A esto se le conoce como números rojos y es un servicio bancario por el cual la entidad nos concede un crédito automático, con unas características propias.

No obstante, esta posición en cuenta supone costes y perjuicios para el cliente: no se trata de un crédito normal y corriente, sino de una situación deudora. Es importante que conozcas todos los pormenores de este servicio bancario.

 

¿QUÉ SON LOS NÚMEROS ROJOS?

Los números rojos representan un saldo negativo en nuestra cuenta bancaria. En otras palabras, en lugar de tener dinero en cuenta, se le debe dinero al banco.

No obstante, aunque en la práctica representa un crédito automático concedido por el banco, en realidad no está considerado como tal. Más bien es una situación parecida a un impago, en la cual se aplican unas condiciones especiales.

Se llaman números rojos porque antiguamente, en las libretas de ahorros, el saldo deudor se imprimía en tinta de este color, para diferenciarlo del saldo positivo en cuenta. Todavía es posible ver en rojo las cantidades negativas en nuestra cuenta bancaria (aun en formato digital). También se le denomina “descubierto en cuenta”.

¿CUÁNTO CUESTA EL DESCUBIERTO EN CUENTA?

 

El tener un descubierto en cuenta implica que la entidad bancaria ha prestado un dinero al cliente, por lo tanto, se le debe. Esta situación acarrea una serie de costes financieros.

A diferencia de un crédito ordinario, los números rojos traen consigo unas penalizaciones y comisiones diferentes. La primera de ella es la posible comisión por comunicar esta posición deudora.

En efecto, el banco, al conceder la posibilidad de cubrir un pago, la primera acción que realiza es la reclamación de esta cantidad al cliente. Esta reclamación puede estar sujeta a comisión.

Por otra parte, el banco puede cobrar una comisión por descubierto, no es incompatible con los costes por reclamación. Esta comisión se establece en forma de porcentaje, sobre el mayor saldo deudor de los días en los cuales el cliente haya permanecido en números rojos (no el saldo medio).

Ahora bien, debemos distinguir entre la fecha en la cual se realiza la operación y la llamada “fecha valor” (fecha en la cual la operación queda anotada y tiene efectos financieros). Cuando el descubierto en cuenta se produce como consecuencia de un descuadre en las fechas valor de un ingreso y una retirada (en efectivo o el cargo de algún recibo), el Banco de España prohíbe esta comisión.

Además de la comisión por descubierto, la entidad bancaria también aplica unos intereses sobre el saldo deudor. Estos intereses son especialmente altos debido a la situación de impago en la que se encuentra el cliente (intereses de demora).

Asimismo, también pudiera ser que la entidad bancaria imponga una última comisión. En este caso por regularizar la situación.

En resumen, esto es lo que te puede costar tener un descubierto en cuenta:

  • Comisión por descubierto
  • Comisión por reclamación de posiciones deudoras.
  • Intereses de demora.
  • Comisión por regularización.

 

¿Y A CUÁNTO ASCIENDEN ESTAS CANTIDADES?

Cada entidad bancaria puede aplicar sus condiciones por la concesión de esta especie de crédito, según sus políticas comerciales. En ocasiones podemos encontrar las cuatro comisiones descritas. Otras entidades bancarias, por el contrario, sólo imponen algunas.

En cualquier caso, es posible conocer cuánto nos costará un descubierto en cuenta, ya que todas las condiciones y costes deben estar en el libro de tarifas de la entidad bancaria y perfectamente accesibles para el cliente.

En otro orden, el Banco de España establece una limitación de los costes por estar en situación de números rojos, en defensa de los intereses del cliente bancario y para evitar abusos por parte de las entidades.

Según la normativa vigente, el banco no puede aplicar a los particulares unos costes (entendidos como la suma de la comisión por descubierto y los intereses de demora) superiores a 2,5 veces el interés legal del dinero.

Dicho de otro modo, actualmente, el interés legal del dinero se encuentra situado en el 3%; por consiguiente, no podremos pagar entre la comisión e intereses por números rojos un porcentaje superior al 7,5% sobre el saldo deudor que se mantenga en cuenta (al margen de la comisión por reclamación y regularización, de cuantía fija).

Por otra parte, la Sala Primera del Tribunal Supremo ha declarado que es abusivo el cobro de comisiones por descubierto en cuenta cuando no se corresponden con ningún servicio efectivo (concretamente se refería a la comisión por reclamación de posiciones deudoras).

CONSECUENCIAS DE ESTAR EN NÚMEROS ROJOS

 

La primera consecuencia de encontrarse en números rojos, como hemos podido comprobar en el apartado anterior, son los costes que debemos asumir. Estos gastos son bastante significativos si se comparan con los costes de obtener financiación. No es una situación recomendable y mucho menos si se prolonga en el tiempo.

Por otra parte, genera una mala imagen con respecto a la entidad bancaria. No en vano, no se trata de un crédito propiamente formalizado, ya que el cliente entra de inmediato en posición deudora (como un impago).

Mantener los números rojos en nuestra cuenta bancaria durante un período de tiempo prolongado, así como entrar en ellos frecuentemente, implica asumir unos mayores gastos financieros y empeorar nuestro historial con la entidad bancaria.

CÓMO SOLUCIONAR EL DESCUBIERTO

 

Estar en situación de números rojos es un hecho más común de lo que se puede llegar a imaginar. Basta con tener un bajo nivel de saldo en nuestra cuenta bancaria (a la espera de cobrar la nómina) y recibir, de golpe, el recibo de una factura por algún servicio básico.

En este caso, el banco atiende nuestro recibo (lo cual es importante antes de que nos corten la luz, por ejemplo), pero se establece una deuda con la entidad bancaria y comienza a generar una serie de costes, reclamaciones, etc.

La mejor forma de evitar este escenario tan desagradable es manteniendo un control sobre tus finanzas personales, con la ayuda de un presupuesto mensual. De esta forma, podrás anticipar las fechas en las que debes atender los pagos y el saldo que tienes en tu cuenta: te permitirá anticipar las faltas puntuales de liquidez y recurrir a otras vías de financiación, más asequibles en costes y sin comprometer tu historial con la entidad bancaria.

Por otra parte, si ya te encuentras en posición de números rojos, la mejor solución es conseguir liquidez a la mayor brevedad, obteniendo dinero de otras fuentes menos costosas mediante una refinanciación de tus deudas.

Los números rojos son un servicio bancario que debemos dejar para los casos de extrema necesidad (lo dicho anteriormente, es recomendable entrar en números rojos antes de que nos corten la luz).