Qué son los fondos de gestión pasiva

Fondos de gestión pasiva: qué son, cuáles son sus ventajas y como puedo contratarlos

En el mundo de la inversión hay dos estrategias claramente diferenciadas: la gestión activa y la gestión pasiva.

Aunque por volumen de contratación la primera gana por goleada a la segunda, desde hace unos años la tendencia se está invirtiendo y cada vez más inversores optan por confiar su dinero a fondos de inversión gestionados de forma pasiva.

En este artículo te explicaremos qué es exactamente la gestión pasiva, analizaremos cuáles son sus ventajas y te explicaremos cómo poner en práctica esta filosofía de inversión.

 

¿Qué es la gestión pasiva?

Hasta 1975, todos los fondos de inversión que existían eran de gestión activa. La característica fundamental de estos fondos es que un gestor elegía cuáles eran los valores que los componían. En función de la evolución del mercado y de la opinión del gestor, el gestor elegía unas empresas u otras para formar la cartera de inversión.

Entonces, apareció un señor llamado John Bogle con una propuesta rompedora: invertir en índices bursátiles en lugar de en acciones individuales, practicando un estilo inversión muy pasivo. Muchos inversores en Wall Street lo llamaron loco. “El loco de Bogle”, decían. ¿Quién iba a querer invertir de esa forma tan aburrida?

La conclusión a la que llegó este gestor es que la mayoría de los fondos de gestión activa que se comercializaban en esa época no lograban superar al mercado de forma consistente. Entonces pensó: ¿no sería más fácil invertir directamente en el mercado y así obtener la misma rentabilidad que él?

Lo que Bogle pretendía en realidad era replicar de forma simétrica la composición de los índices bursátiles. Es decir, crear fondos de inversión formados por las mismas empresas que componían esos índices y exactamente en la misma proporción. De esta forma, obtendrían la misma rentabilidad que el mercado. Nunca más, pero tampoco menos. Los llamó fondos indexados.

Corría el año 1975 cuando Bogle fundó una gestora de fondos llamada Vanguard y creó unos fondos de inversión que replicaban al S&P 500, el índice bursátil más importante del mundo, y al que Bogle tomaba como referencia para sus análisis. Acababan de nacer la gestión pasiva y los fondos indexados.

Vanguard es hoy la segunda gestora de fondos de inversión más importante del mundo.

 

¿Cómo de importante es hoy la gestión pasiva?

La estrategia de inversión de gestión pasiva marcó un antes y un después en su época y aún a día de hoy sigue revolucionando la forma de invertir de millones de personas. En la actualidad, alrededor del 40% del volumen total de fondos de inversión en Estados Unidos son ya de gestión pasiva. Es un éxito rotundo de esta filosofía de inversión.

En Europa las cifras aún no son tan buenas, aunque mejoran poco a poco: el 20% de los fondos de los europeos son de gestión pasiva. En España, donde siempre vamos un poco al remolque en temas de inversión, los fondos de gestión pasiva solo suponen un 2% del total de fondos de inversión, pero su demanda está aumentando considerablemente.

No hay más que ver cómo han aumentado las búsquedas en Google del término “fondos indexados” en los últimos años:

 

Ventajas de la gestión pasiva

El éxito de la gestión pasiva en general y de los fondos indexados en particular se debe a las ventajas que este estilo de inversión ofrece a los inversores. Las repasamos:

  1. Es una forma de invertir muy sencilla.

El punto fuerte de la gestión pasiva es su sencillez. No hace falta ser un experto en finanzas para contratar fondos indexados ni tampoco hay que tener grandes conocimientos sobre inversión para hacer el seguimiento. Es realmente fácil y cualquier persona que se lo proponga puede hacerlo.

 

  1. Ofrece buenas rentabilidades a largo plazo.

Nadie puede garantizar la rentabilidad de una inversión. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que en un horizonte temporal de 10-15 años, la mayor parte de los fondos de gestión activa (9 de cada 10, más o menos) obtienen peor rendimiento que el mercado al que se referencian.

A más años de inversión, peores resultados de la gestión activa. Por tanto, la forma más segura de obtener buenas rentabilidades a largo plazo es a través de un fondo indexado a un índice bursátil.

 

  1. Sus comisiones son muy bajas.

El trabajo del gestor en un fondo de gestión pasiva es muy limitado. No debe estudiar empresas de forma individual ni llevar a cabo complejos análisis de mercado. Lo único que tiene que hacer es replicar en su fondo las mismas empresas que componen el índice bursátil que tome como referencia.

Y como el trabajo es menor, también son menores los costes. Mientras que las comisiones de un fondo de gestión activa suelen rondar el 2% (incluso el 3% si son fondos de bancos), un fondo indexado de Vanguard tiene unas comisiones de entre el 0,2 y el 0,4%. El impacto de unas comisiones tan reducidas sobre la rentabilidad neta del fondo es espectacular.

 

Cómo contratar fondos de gestión pasiva

Contratar fondos de gestión pasiva o fondos indexados en España hoy en día es bastante fácil. En general, tienes dos opciones.

La primera de ellas es contratarlo tú directamente a través de un banco o broker. Para ello debes buscar una entidad de confianza y seleccionar por ti mismo los fondos que quieres contratar. Los mejores brokers para hacer esto son, en nuestra opinión, MyInvestor y Openbank, aunque SelfBank y Renta 4 tampoco son malas opciones.

La segunda alternativa es mucho más sencilla y consiste en contratar los fondos indexados a través de un robo advisor, es decir, de un gestor automatizado de inversiones. En España hay varios: Indexa Capital, InbestMe, Finanbest y Finizens, son algunos de los más conocidos.

La ventaja de los robo advisors es que te permiten automatizar la inversión y olvidarte de todo. Basta con elegir uno, hacer el test de inversión que te propone para conocer cuál es tu perfil de inversión e invertir el dinero. De todo lo demás se encarga el algoritmo: comprar el fondo, rebalancear la cartera, la optimización fiscal…

Estos robo advisors son cien por cien seguros. Ellos nunca gestionan directamente el dinero, sino que actúan como intermediarios entre los inversores y los bancos de inversiones, que en la práctica son los encargados de la custodia de la inversión. Además, como agencias de valores que son, están autorizados y supervisados por la CNMV.