Vuelve
20/2/2020

¿Qué es y para qué sirve la firma electrónica?

Autor
Aurelio Jimenez

Hace unos años, cada vez que había que hacer un trámite con la administración pública, no quedaba más remedio que acudir de forma presencial a alguna de sus “oficinas”, llámese Ayuntamiento, Seguridad Social, Dirección General del Catastro, SEPE, Agencia Tributaria…Hoy en día es posible hacer todos estos trámites de forma online gracias a la firma electrónica. En este artículo profundizaremos en ella y te explicaremos qué es exactamente, para qué sirve (con ejemplos reales) y qué es lo que tienes que hacer para conseguir una.Comprobarás, en contra de los que muchas personas creen, que usar la firma electrónica no es en absoluto complejo, sino todo lo contrario. Una vez empiezas a usarla, tus trámites con la Administración se agilizan y se vuelven más sencillos.[¿Necesitas una ayuda este mes? Solicita tu préstamo aquí]

¿Qué es la firma electrónica?

La firma electrónica aparece recogida por primera vez en la Ley 59/2003, de 19 de diciembre, que la define como “conjunto de datos en forma electrónica, consignados junto a otros o asociados con ellos, que pueden ser utilizados como medio de identificación del firmante”.Por tanto, no se trata de una firma en el sentido más estricto de la palabra, sino de una serie de datos digitales que sirven para identificar y autentificar a los ciudadanos en sus trámites con la Administración cuando usan algún documento electrónico. De esta forma, la gestión realizada de forma telemática queda cien por cien garantizada y es del todo fiable.Como veremos más adelante, la base de la firma electrónica es el certificado electrónico. Tanto este como el DNI electrónico (DNIe) contienen una serie de claves criptográficas, que son los elementos necesarios para poder hacer la firma. Su fin es el de identificar inequívocamente a su poseedor y es emitido por Proveedores de Servicios de Certificación.

¿Para qué sirve la firma electrónica?

La finalidad real de la firma electrónica es hacernos la vida más fácil, tanto a los ciudadanos (que nos ahorramos hacer el trámite con la Administración de forma presencial) como a los propios técnicos de la Administración (que ven como su trabajo se agiliza gracias a los medios telemáticos).Y todo esto en un contexto de máxima garantía de seguridad. Tal y como se recoge en el Portal de Administración Electrónica (PAE), las funciones propias de la firma electrónica son tres:

  1. Identificar al firmante de manera inequívoca. Usando la firma electrónica no hay lugar a dudas: la persona o la entidad que envía el documento es realmente quién dice ser. De esta forma, se evita la suplantación de identidad y el fraude.
  2. Asegurar la integridad del documento firmado. La firma electrónica también permite asegurar que el documento que se firma es el original y que no ha sido manipulado de alguna forma para engañar a la Administración.
  3. Asegurar el no repudio del documento firmado. Dado que solo el poseedor de la firma electrónica puede usarla, este no podrá decir posteriormente, en ningún momento, que no ha sido él quién ha firmado el documento.

En definitiva, la firma electrónica permite identificar al firmante, asegurar la integridad de los datos y evitar su repudio. Gracias a esto, es posible realizar por internet, y con total seguridad, una serie de operaciones de la vida cotidiana que hace unos años eran impensables.Estos son solo algunos ejemplos:

  • Puedes pedir tu vida laboral a la Seguridad Social.
  • Presentar tu declaración de la renta o cualquier otro tipo de impuesto.
  • Solicitar tu certificado de nacimiento.
  • Pedir tu certificado de antecedentes penales.
  • Averiguar cuánto tiempo te queda para jubilarte.
  • Consultar cuáles son tus títulos universitarios oficiales.
  • Acceder al catastro para comprobar qué propiedades tienes.
  • Averiguar cuántos puntos de carné te quedan.
  • Recibir notificaciones de forma electrónica.
  • Firmar emails y facturas electrónicas.
  • Pedir un certificado de empadronamiento a tu ayuntamiento.
  • Consultar tu posición en una bolsa de empleo pública.
  • Delegar tareas y la firma de documentos a personas de tu máxima confianza.
  • Presentar recursos y reclamaciones.
  • Realizar trámites para solicitar subvenciones y ayudas.
  • Consultar qué colegio electoral te han asignado.
  • Reclamar la devolución del IRPF por maternidad o paternidad.

Y un largo etcétera… Como puedes comprobar, la utilidad de la firma electrónica está fuera de toda duda.

Vale, me habéis convencido, ¿qué tengo que hacer para conseguir la firma electrónica?

Para obtener la firma electrónica es necesario disponer de un certificado digital o DNI electrónico. Como te explicábamos más arriba, ambos son la base de la misma. Necesitas alguno de ellos para tener la firma electrónica.Por tanto, no tienes que solicitar la firma electrónica como tal, sino un certificado digital o DNIe. Esto lo puedes hacer por dos vías:

  1. Acudiendo a las oficinas de la Policía a solicitar tu DNI electrónico. Allí te entregarán una clave con la que podrás acceder a los certificados digitales de tu DNIe. Es importante tener en cuenta que vas a necesitar un lector de tarjetas para poder usar el DNIe y hacer firmas electrónicas.
  2. Descargando un programa específico en tu ordenador, como AutoFirma, ecoFirma o @Firma. Se trata de software desarrollado por proveedores de certificación autorizados.

Una vez que hagas esto, podrás descargar tu firma electrónica y usarla como medio de autentificación.

Firma electrónica, todo son ventajas

Con la firma electrónica, se acabaron las horas de espera y las largas colas para hacer cualquier trámite insignificante, como conseguir un certificado de nacimiento o presentar un impuesto. Como te hemos explicado más arriba, todo son ventajas derivadas de su uso.Y aunque en España la eAdministración (o administración electrónica) no avanza demasiado rápido (o al menos no tan rápido como en otros países de nuestro entorno), lo cierto es que antes o después, la firma electrónica será imprescindible. Llegará el momento en que no concebiremos nuestra vida sin ella.Si necesitas una ayudita extra, en Vivus podemos ofrecerte un préstamo rápido de hasta 1.000 euros (300 si es la primera vez que lo solicitas) para poder hacer frente a cualquier imprevisto que te pueda surgir. Es muy sencillo y solo te tomará diez minutos. ¡Apenas hay papeleo!

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