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Cinco comisiones que deberías negociar YA con tu banco

Una de las formas más efectivas que tienen los bancos de ganar dinero es a través de las comisiones que cobran a sus clientes. Estas comisiones pueden ser libres -si el banco las fija libremente-, negociadas -se pactan con el cliente- o fijas -las determinan un organismo de supervisión-.  En cualquier caso, todas las comisiones bancarias son negociables, incluso las fijas.

El objetivo de este artículo es que te sientes frente al director de tu oficina bancaria e intentes llegar a un acuerdo sobre las comisiones que te cobran. Algunas son muy sencillas de eliminar, basta con solicitarlo, mientras que otras son más complicadas.

Estas son las principales comisiones que deberías negociar con tu banco

  1. Comisión de mantenimiento.

Es la comisión que se paga por el simple hecho de tener una cuenta bancaria. Es una comisión que carece de sentido, sobre todo si tienes la nómina domiciliada en ese banco. Algunas entidades la cobran cuando el saldo es escaso, mientras que otras la cobran periódicamente (mensual, trimestral o anual).

En nuestra opinión, con esta comisión no hay margen a la negociación. Simplemente, exige a tu banco que te la quite. Si no lo hace deberías proceder a dar de baja tu cuenta corriente e irte a otra entidad.

  1. Comisión por transferencias.

La gran mayoría de los bancos cobran una comisión cada vez que se hace una transferencia a otro banco. No importa si el destino es otra cuenta del mismo banco o si es dentro de SEPA. A excepción de los bancos online, casi todos cobran esta comisión.

El único argumento de peso que puedes tener para pedir con éxito que te anulen esta comisión es que dispongas de mucho dinero en la cuenta corriente y que además hagas muchas transferencias al cabo del mes. De lo contrario, será difícil que te la quiten.

  1. Comisión por envío de cartas.

Muchos bancos cobran una comisión por cada carta que te envían a casa. La broma está en que a veces, si necesitan mandarte tres documentos, por ejemplo, te envían tres cartas diferentes y te cobran tres veces la comisión.

En la mayoría de los casos basta con darse de alta en la plataforma online del banco y exigir que no envíen cartas de ningún tipo a nuestro domicilio.

  1. Comisión por falta de saldo.

Casi todos los bancos cobran una comisión cuando nuestra cuenta corriente se pone en números rojos. Suele ser una comisión alta que puede ser un porcentaje sobre la deuda o, en la mayoría de los casos, una cantidad fija independientemente de importe del descubierto.

Es difícil quitar esta comisión para siempre. Lo que sí que podemos hacer si nos la cobran es contactar con al banco tras haber regularizado la deuda y pedirle que nos devuelvan el dinero.  Si tenemos la nómina domiciliada, lo normal es que acepten nuestra petición. Otra opción es pedirle al banco que no permita que el saldo sea inferior a cero euros.

  1. Comisiones vinculadas a la hipoteca.

Son comisiones pactadas entre el cliente y el banco en el momento de la firma del contrato hipotecario. Por ejemplo, por apertura de la hipoteca, por no pagar a tiempo el plazo, por amortizar parte o toda la hipoteca, por cancelarla, por cambiarla a otro banco, por cambiar de tipo variable a fijo (o viceversa)…

Algunas de ellas se pueden negociar con el banco y conseguir que sean anuladas.  La más fácil de eliminar es la de amortización parcial. No obstante, la nueva ley hipotecaria ha regulado algunas de estas comisiones para beneficiar a los consumidores.