vivir de la traducción

Vivir de la traducción es posible si sigues los siguientes consejos

En un mundo cada vez más globalizado, la traducción de idiomas es el nexo entre sociedades y culturas de todas las partes del planeta. En consecuencia, el mundo necesita miles de traductores de todos los idiomas para conseguir que cualquier persona tenga acceso a todo tipo de información sin importar cuál sea su lengua. La pregunta es: ¿cómo se consigue triunfar en un sector tan competitivo? ¿Se puede vivir de la traducción? A continuación te damos algunos consejos.

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7 consejos que debes seguir si quieres vivir de la traducción

1. Aprende a darte a conocer.

Hacerse un hueco en el mundo de la traducción será la parte más dura de tus inicios como traductor. La clave es ganar visibilidad en las redes sociales, especialmente en LinkedIn.

¿Cómo? Interactúa con otros profesionales y comparte contenido útil hasta llegar a ser uno más de la comunidad de traductores. Así tendrás más posibilidades de que los clientes lleguen a tu perfil, pero… ¿y cuándo esto ocurra?

2. Véndete y da una buena impresión.

Es posible que un cliente contacte con varios traductores para un mismo proyecto antes de elegir a uno de forma definitiva.

Por eso, es importante que revises el correo electrónico con frecuencia para contestar antes de que sea demasiado tarde, pero… ¡ojo!, también es fundamental que trates a los posibles clientes correctamente, que des una buena impresión y que sepas venderte. Seguro que así el elegido. Y eso nos lleva al siguiente consejo…

3. Conserva tu red de clientes.

Tan difícil es conseguir clientes como mantenerlos. Como sabrás, el de la traducción es un sector muy competitivo y si fallas en un encargo, corres el riesgo de que no vuelvan a contar contigo. Y si quieres vivir de la traducción este punto es súper importante.

Cumple los plazos de entrega, adapta la traducción a los requisitos y, sobre todo, aprende a decir “no”. No aceptes un encargo que no puedas entregar a tiempo o con la calidad necesaria. Como dicen por ahí, una retirada a tiempo siempre es una victoria.

4. Traduce siempre a tu lengua materna.

Todo el mundo cree que la dificultad de traducir es el idioma. Tú, como traductor, sabrás que lo más complicado es conseguir que suene natural e idiomático en la lengua de destino.

Por eso, por mucho que sepas inglés, nunca tendrás un conocimiento tan amplio del idioma como un nativo. Traduce solo a tu lengua materna para evitar posibles fallos en los proyectos y, por lo tanto, la pérdida de clientes.

5. Aprende una tercera lengua extranjera.

En la carrera se estudia inglés y otro idioma, normalmente francés o alemán. Como podrás imaginar, a las empresas no les cuesta encontrar un traductor de estas lenguas. ¡Los hay a patadas!

Pero encontrar un traductor de letón o danés ya no es tan sencillo… ¡Lánzate a aprender idiomas menos comunes y diferénciate de tu competencia!

6. Especialízate.

La carrera de traducción es muy completa, pero, como suele decirse, “quien mucho abarca poco aprieta”. En otras palabras, si no te especializas, siempre habrá algún traductor más adecuado para un proyecto específico.

Nuestro consejo: elige una o dos ramas en las que centrarte y tendrás muchas más papeletas para ser el mejor traductor en tu sector.

7. Nunca dejes de formarte.

Como todo documento puede ser traducido, hay cientos de campos de especialidad y, por tanto, siempre puedes seguir formándote. Haz cursos, asiste a congresos o jornadas de traducción, amplía tus conocimientos continuamente…, ¡y podrás afrontar muchos más proyectos!

¿Para qué nos vamos a engañar? Vivir de la traducción es un gran reto, pero todo se puede conseguir con esfuerzo y constancia. Si pones en práctica nuestros consejos serás un traductor de diez.

 

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