Silla de escritorio para teletrabajar

Cómo elegir una silla de escritorio para el teletrabajo

¿Necesitas una silla de escritorio para poder teletrabajar desde casa? Empieza a cuidar tu espalda y a dale el papel protagonista que se merece. Mimarla es muy importante, tanto como que los dolores lumbares son ya el segundo problema de salud crónica en España y provocan el 25% de las bajas laborales. Un sencillo modo de evitar estas dolencias es saber cómo elegir una silla de escritorio que se ajuste a tus necesidades.

Porque, aunque muchas veces no nos damos cuenta, pasamos ocho horas (como mínimo) cada día laborable pegados a la silla. Por eso es importante escoger la adecuada y sentarse correctamente para evitar lumbalgias, contracturas musculares y dolores de cuello, entre otras patologías.

Ya sea para la oficina o para tu despacho en casa para teletrabajar, si eres de los que teletrabajas, pon cuidado al elegir el sitio donde pasarás la mayor parte de tu de día. Acertar con la silla de escritorio es una inversión tanto para ti como para tu empresa ya que evitará lesiones y, a la larga, problemas cardiovasculares derivados.

Si te gastas cientos de euros en un ordenador para trabajar mejor o en un colchón para descansar, ¿por qué no en una silla que es donde pasas la mayor parte del día que no ocupas durmiendo?

 

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Ocho consejos para elegir una buena silla de escritorio

  1. No vale cualquier silla. 

Olvídate de sentarte en cualquier sitio. Una vez que te has decidido a comprar una nueva silla de escritorio lo primero que tienes que hacer es optar por una regulable y ergonómica que se adapte a lo que tu cuerpo necesita. Es especialmente importante que se acople a la forma e inclinación de tu espalda.

 

  1. Libertad con estabilidad. 

Según indican los manuales de seguridad y salud en el trabajo, las sillas tienen que tener cinco puntos de apoyo y permitir desplazarte. Todo ello sin que la silla pierda estabilidad.

 

  1. Pon la silla a tu altura.

Tal vez puedas estar un rato en una silla de comedor donde las piernas no se apoyan completamente en el suelo pero no deberías forzar la postura cuando se trata de tu silla de trabajo.

Es importante que regules la altura para que puedas pisar bien sobre el suelo para evitar, en caso de no llegar correctamente, acumulación de tensión en la zona dorsal y problemas circulatorios. Tampoco es conveniente que esté demasiado baja o, en este caso, el peso se sitúa en las nalgas con lo que la zona lumbar tiende a cargarse. Lo ideal sería que nuestra postura formase un  ángulo 90º, es decir, en forma de L.

 

  1. Regulable en profundidad.

Igual de importante es que la silla se adapte a tu altura como la profundidad del asiento. Es necesario que se regule para que tu espalda se pueda apoyar completamente en el respaldo y las piernas en el suelo.

 

  1. Reposabrazos sí. 

A pesar de lo que puedas pensar (sobre todo si ya te has dado varios pellizcos dolorosos en los antebrazos y se han convertido en un elemento de choque con la mesa) los especialistas apuestan por sillas con reposabrazos. Además de servir para que descanses los brazos, son un elemento importante a la hora de recolocar la postura, incorporarse y volver a sentarte en la silla.

Ahora que sabes todo lo que hacen por ti, igual reconsideras su utilidad. Elige un modelo con el que puedas regularlos en altura con un solo botón. Hay que tender a la simplicidad. También es importante que en ningún caso los reposabrazos te compriman las caderas o los muslos.

 

  1. Refuerzo lumbar. 

Aunque hay especialistas que no recomiendan este tipo de apoyos, incluso otros que quitarían el respaldo a las sillas para evitar malas posturas, cada vez son más las personas que piden refuerzo lumbar. El objetivo es conseguir esa forma de L en la postura y apoyar toda la espalda.

 

  1. Apoyo para la cabeza. 

Otro de los elementos que puedes encontrar en la silla de oficina es el reposa cabezas. En este caso es bueno para las sillas basculantes pero, si lo que buscas es la posición de 90º, puede que te sobre. Además, si tienes el pelo largo y tiendes a recogerlo puede suponer un elemento molesto ya que chocarás con el reposacabezas todo el tiempo.

 

  1. Atención a los materiales. 

No te dejes llevar por las modas de los materiales o los colores. Sé práctico y piensa en un modelo de silla que sea transpirable. Ese catálogo de acabados puede resultar muy elegantes, pero imagina cómo te sentirás en plena ola de calor pegado a la silla.

Otras cuestiones que tienes que tener en cuenta es que el tejido que elijas no sea resbaladizo, o te pasarás el día reptando para estar bien colocado. Además, si eres de los que toman café en el escritorio elige un tono en el que las posibles manchas se disimulen mejor.

 

Algunas consideraciones finales

Recuerda todos estos consejos, aunque lo más importante es que, a la hora de elegir una silla, sepas que lo que le va bien a otros no te tiene porqué beneficiar a ti. Por eso el mejor tip que tenemos es que, siempre que puedas, pruebes la silla de escritorio antes de hacer la compra.

Además de tener la mejor de las sillas para cuidar tu espalda, es importante que aprendas a mantener una postura correcta. Ya te hemos contado que la mejor posición para estar sentado es la que coloca tu cuerpo a 90º. De este modo consigues una correcta posición de espalda y de cadera.

Otro parámetro que hay que tener en cuenta es que los codos estén pegados al cuerpo con los antebrazos, muñecas y manos en línea recta. En esta postura conseguirás mantener relajados los hombros que acumulan tensión a lo largo de la jornada. Tampoco te olvides de tener la pantalla a la altura de los ojos para conseguir que la cabeza y el cuello no se inclinen y mantengan una posición recta.

Por último, fíjate en los pies. Si no tienes una posición de apoyo correcta puedes usar un reposapiés.  Además de relajar la espalda, te va a ayudar a mejorar la circulación sanguínea de las extremidades inferiores.