Diferimiento fiscal

¿Qué es el diferimiento fiscal y por qué debes tenerlo en cuenta al invertir?

Una de las sorpresas más ingratas que se llevan muchos inversores novatos es la referida al pago de impuestos. Y es que una vez dentro de la jerga inversora es fácil dejarse engatusar por rentabilidades, comisiones, compras, ventas… y no darle importancia al tema fiscal. Es un gran error. El diferimiento fiscal puede ayudarte con estos impuestos. Te lo explicamos.

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Al igual que pagamos impuestos por el consumo o por el ahorro, también debemos pagar impuestos por nuestras inversiones. De hecho, el efecto directo de la fiscalidad sobre la rentabilidad de una inversión es tan importante que no tenerlo en cuenta hoy podría provocarnos un gran quebradero de cabeza en el futuro.

En este artículo vamos a profundizar en las obligaciones tributarias del inversor y os vamos a explicar un “truco” (aunque de truco tiene poco, la verdad) para pagar los impuestos lo más tarde posible: el diferimiento fiscal.

Antes de eso, repasaremos cómo afectan los impuestos a los distintos tipos de inversiones.

¿Todas las inversiones pagan los mismos impuestos?

Lógicamente, no. La fiscalidad no afecta por igual a todos los productos de inversión.

En el caso de los depósitos bancarios o de las cuentas remuneradas, por ejemplo, la rentabilidad que obtengas se considera rendimiento de capital mobiliario y tributa a un tipo impositivo de entre 19% y el 23%, como el resto de rentas del ahorro.

Las acciones, mientras tanto, se consideran ganancias y pérdidas patrimoniales y tendrás que tributar por ellas cuando las vendas. El tipo impositivo a aplicar dependerá de lo que ganes: 19% para ganancias que no superan los 6.000 euros; 21% para ganancias entre 6.000 y 50.000 euros y 23% si las ganancias superan los 50.000 euros.

El cobro de dividendos tributa exactamente con la misma escala impositiva que la venta de acciones, a pesar de considerarse un rendimiento del capital mobiliario.

En el caso de los depósitos y de las cuentas remuneradas surgirá la obligación de pagar los correspondientes impuestos cuando llegue la fecha de vencimiento, con las acciones al venderlas y con los dividendos al cobrarlos. En cualquier caso, el ajuste de cuentas con Hacienda se hará en la declaración de la renta del año en que se realicen estas operaciones.

Pero, ¿y si te dijésemos que existen productos de inversión que te permiten aplazar de un año para otro y de forma indefinida el pago de impuestos? Los fondos de inversión, los ETFs, los Unit Linked y los planes de pensiones son algunos de ellos.

¿Sabías que el impacto sobre la rentabilidad final neta de pagar los impuestos lo más tarde posible es enorme? Ahora sí, toca hablar de diferimiento fiscal.

¿Qué es el diferimiento fiscal?

En el mundo de la inversión, los impuestos, cuanto más lejanos estén y más tarde los paguemos, mucho mejor.

Como ya habrás podido deducir, el diferimiento fiscal consiste precisamente en eso: en aplazar el pago de los impuestos de tus inversiones lo máximo posible, con el objetivo de mejorar la rentabilidad neta de la inversión.

Esto es así porque al retrasar el pago de impuestos las inversiones pueden crecer mucho más rápido gracias al interés compuesto.

La razón es simple: si pagas los impuestos, ese dinero se descuenta de tu inversión y deja de generar intereses. Por el contrario, si aplazas el pago un año tras otro, la cantidad de dinero invertida es mayor, por lo que los intereses generados también serán mayores.

Con un ejemplo lo entenderás mucho mejor.

Ejemplo de diferimiento fiscal

Imaginemos que Paula y Alejandro deciden invertir sus ahorros de 5.000 euros.

Paula lo hará en un depósito bancario con una rentabilidad del 5%, mientras que Alejandro contratará un fondo de inversión que le va a proporcionar exactamente la misma rentabilidad.

¿Ganarán ambos el mismo dinero?

El 5% de 5.000 euros son 250 euros. Esa será la rentabilidad bruta de ambas inversiones al finalizar el primer año. Pero ahora toca pagar impuestos.

Paula tendrá que pasar por caja para pagar 47,5 euros (19% de 250 euros) mientras que Alejandro podrá beneficiarse del diferimiento fiscal y aplazar el pago indefinidamente. La rentabilidad real de Paula será 202,5 euros mientras que la de Alejandro seguirá siendo 250 euros.

Al inicio del segundo año, Paula podrá invertir 5.202,5 euros (a los 5.000 iniciales le añadimos los 202,5 euros de rentabilidad) mientras que Alejandro invertirá 5.250 euros (5.000 + 250).

Doce meses más tarde, la inversión de Paula habrá generado un beneficio de 260,13 euros. La de Alejandro, mientras tanto, un poco más, 262,5 euros.

Paula volverá a pagar impuestos por ese beneficio y Alejandro volverá a beneficiarse del diferimiento fiscal.

Y así un año. Y otro. Y otro. Y otro…

La bola de nieve de Alejandro siempre será mayor que la de Paula y además crecerá más rápido porque él aplaza el pago de los impuestos.

A 10, 15 o 20 años vista, el impacto sobre la rentabilidad final de la inversión del diferimiento fiscal es brutal: Alejandro obtendrá unos resultados extraordinariamente mejores que los de Paula.

En nuestro ejemplo hemos usado una cifra pequeña, solo 5.000 euros. Si la cantidad invertida fuese mayor, por ejemplo, 50.000 o 100.000 euros, las ventajas de aplazar el pago de impuestos serían mucho más palpables.

Conclusión: siempre que puedas, aplaza los impuestos de tus inversiones

Como acabas de comprobar, gracias al diferimiento fiscal se pueden obtener mejores resultados al invertir. Por tanto, cuando inviertas, ten siempre presente el pago de impuesto y aprende a diferenciar qué productos financieros permiten aplazarlo y cuáles no.

En este sentido, los fondos de inversión son uno de los vehículos de inversión más interesantes, ya que si reinvertimos las ganancias en el fondo o si traspasamos nuestro dinero de un fondo a otro, no pagaremos impuestos. Sólo lo haremos en el momento del reembolso final del dinero.

Con los planes de pensiones ocurre algo parecido, sólo pasaremos por la caja de la Agencia Tributaria en el momento del rescate. Mientras tanto, los beneficios que obtengamos año tras año se reinvertirán en el propio plan de pensiones y este podrá crecer más rápido.

 

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