Qué son los aranceles

Aranceles: qué son, cómo funcionan y cómo afectan al consumidor 

A lo largo de la historia, los aranceles han sido uno de los elementos económicos más potentes y utilizados por los diferentes estados en diferentes épocas para proteger sus industrias nacionales.

Aunque hace pocos años parecían abocados a la desaparición, las últimas guerras comerciales, especialmente entre Estados Unidos y China, los últimos movimientos nacionalistas y hasta la pandemia de la covid-19 han vuelto a poner en primera línea las políticas proteccionistas, donde los aranceles tienen una importancia capital.

 

Qué son los aranceles

En un sentido teórico, los aranceles son un tipo de impuesto que generalmente se aplica a los productos de importación de un determinado país. También existen aranceles a la exportación para desincentivar la salida de mercancías de un país con un destino específico, aunque son mucho menos comunes.

Generalmente, se aplican en aduanas, cuando llega un buque con la mercancía proveniente de una determinada zona, donde se establece la tasa estipulada a la mercancía que va a entrar en el país.

Los aranceles forman parte de lo que se conoce como barreras arancelarias. Además, existen otras barreras no arancelarias que también se utilizan para proteger la industria nacional, tales como el establecimiento de trabas técnicas, legales, cuotas u otras medidas que desincentiven la importación.

 

Objetivos de los aranceles

A diferencia de otros tributos, el objetivo de los aranceles no es tanto recaudatorio (que también), sino más bien disuasorio. Un arancel impuesto a una determinada mercancía generalmente eleva su precio, lo cual ocasiona un menor consumo al esperado del producto importado y por lo tanto se reducen las importaciones. Esto favorece la producción y la industria nacional, mejora la balanza de pagos de un país.

Sin embargo, aunque en principio parece una política proteccionista ideal para impulsar la industria nacional, lo cierto es que aplicar aranceles de forma generalizada a todos los productos importados tiene sus problemas. El más importante de todos es la reciprocidad, es decir, que el país origen de la mercancía aplique unas tasas similares, lo que reduciría las exportaciones a este.

 

Tipos de aranceles

Existen diferentes tipos de aranceles:

  • Derecho ad valorem. Se establece como un porcentaje del valor total de la mercancía. Por ejemplo, un 5%.
  • Derecho específico. Se aplica sobre el peso o el volumen. Por ejemplo, un arancel de 5 € por kilo.
  • Derecho compuesto o mixto. Es una mezcla de los dos tipos de aranceles anteriores, y sirve normalmente para establecer un mínimo o un máximo. Por ejemplo, un 5% del valor de la mercancía con un mínimo de 5 € por kilo.
  • Arancel cero. Este tipo de arancel se aplica en los casos en los que existe un tratado de libre comercio entre dos países. En este caso, existe arancel como tal, pero su cuantía es gratuita.

 

Consecuencias de los aranceles

Evidentemente, los aranceles tienen consecuencias para la industria nacional. Se trata de un mecanismo de protección de las empresas del país, ya que reduce la competencia, al aumentar relativamente el precio de los productos importados por encima de la media nacional.

Sin embargo, los aranceles también pueden volver menos eficientes a las empresas nacionales, al reducir los incentivos para mejorar su productividad y competitividad. Además, como ya hemos dicho, puede acentuar las guerras comerciales con otros países, que pueden aplicar la reciprocidad e imponer aranceles a los productos exportados.

 

Cómo afectan los aranceles al consumidor

El efecto de los aranceles sobre los consumidores es evidente y directo. Un arancel tiene como consecuencia directa el incremento directo del precio de los productos gravados. Al repercutir el importador este sobre coste sobre el precio al consumidor, se desincentiva la compra de estos productos.

 

A todo ello hay que añadir el efecto sobre el consumidor que tiene una menor competencia del producto, que tiene como consecuencia un precio más elevado, productos de peor calidad y, posiblemente, un peor servicio. Los consumidores solo pueden elegir la alternativa nacional, que no tiene por qué ser la mejor, ni mucho menos.

 

Los aranceles en España y en la Unión Europea

España pertenece desde 1986 a la Comunidad Económica Europea, un club de países a nivel europeo que comparten una serie de normas comunes en cuanto a comercialización de productos, importación y exportación. De hecho, todos los países de la UE tienen una política común de aranceles que emana de los organismos comunitarios.

En la Unión Europea, la herramienta que se utiliza para la gestión arancelaria es el TARIC, una base de datos multilingüe en la que están integradas todas las medidas relacionadas con el arancel aduanero común y la legislación comercial y agrícola de la UE. Está integrado por la nomenclatura arancelaria (compuesto por capítulos, partidas y subpartidas) y los derechos arancelarios (el gravamen asignado a cada una de las partidas y subpartidas).

 

La última guerra arancelaria: el conflicto comercial entre Estados Unidos y China

Los últimos acontecimientos comerciales a nivel mundial entre Estados Unidos y China están suponiendo una escalada sin precedentes de las medidas proteccionistas, especialmente de los aranceles. En el momento en el que uno de los dos contendientes subía el arancel de un producto, el otro respondía con un aumento aún mayor en otros productos.

De hecho, en Estados Unidos se ha llevado a cabo la mayor política proteccionista desde los años 70. Así, mientras en 2016, los aranceles promedio estadounidenses eran de un 1,5%, el nivel más bajo desde la independencia en 1776, según datos del Banco Mundial, los nuevos aranceles establecidos por Donald Trump han devuelto al país norteamericano a un nivel de proteccionismo económico que no veíamos desde hace 50 años, cuando la tarifa promedio se situaba en el 6,5%.

Es más, esta política ha tenido su impacto no solo en las relaciones entre Estados Unidos y China, sino también con otros socios comerciales. Se ha dejado sentir incluso en España, especialmente en la exportación de algunos productos agrícolas como el aceite de oliva, lácteos, vino y aceitunas.