Consejos para cambiar las ventanas y ahorrar energía

Cambiar las ventanas de casa para ahorrar, ¿es buena idea?

Todos, en algún momento de nuestra vida, necesitamos hacer algún que otro cambio en casa: renovar un electrodoméstico, cambiar las ventanas, etc. Estos gastos no suelen salir nada baratos, para qué nos vamos a engañar; pero es preferible hacer una buena inversión y comprar materiales de calidad para asegurarnos de que durarán muchos años.

De lo contrario, si vamos a lo barato, tendremos que repetir la reforma antes de lo que desearíamos. Por eso, es conveniente que estudies bien la obra antes de empezar… ¿Tienes pensado cambiar tus ventanas y no sabes cómo hacerlo para ahorrarte un buen pellizco gracias a la eficiencia energética? ¡Sigue leyendo!

 

Ventajas de cambiar las ventanas para ahorrar

Para empezar, antes de cambiar las ventanas es importante entender que hacer una buena compra, aunque en un principio suponga un gasto mayor, a la larga nos permitirá ahorrar más. Por eso, en este caso, la reforma más «barata» no es necesariamente la más rentable.

Si hacemos una buena inversión en nuestras ventanas, nuestra casa será más valiosa en una posible venta o alquiler, tendrá menos ruido y, además, podremos gastar hasta un 50 % menos en calefacción y luz. Nada mal, ¿verdad? ¿Quieres saber cómo encontrar las ventanas perfectas para tu casa? ¡Vamos a ello!

 

6 consejos para ahorrar dinero al cambiar las ventanas de tu casa

1º. Instala ventanas poco permeables.

Se suele recomendar instalar ventanas de tipo batiente u oscilo batiente, ya que, al ser más permeables, dificultan que el aire pase al interior de la vivienda. Si, por el contrario, optas por otro tipo de ventana como las plegables o las correderas, tendrás que procurar instalar un marco poco permeable.

Sin embargo, al ser ventanas, por lo general, con más permeabilidad, encontrarlo encarecerá el precio considerablemente. Por eso, antes de decidirte por la clásica ventana corredera, ¡debes asegurarte de que te sale rentable!

2º. Opta por la doble ventana.

Si, ya sea por el edificio o cualquier otro factor, te resulta más complicado poner ventanas batientes, ¡tranquilo!, hay una alternativa de lo más eficaz y asequible. Si te ves obligado a instalar ventanas correderas, es conveniente que pongas ventana doble. Así, pese a que la ventana sea menos permeable, será muy difícil que el aire llegue al interior.

3º. Presta atención al marco.

El marco de una ventana puede llegar a ocupar una cuarta parte de la superficie de esta y es el culpable de gran parte de la transmisión térmica entre el interior y el exterior. En otras palabras, aunque no lo parezca, el marco contribuye a que entre aire frío en invierno y caliente en verano. Por eso, no se deben ignorar las propiedades de la carpintería del marco a la hora de instalar ventanas nuevas.

Aunque es prácticamente inevitable que entre o se escape algo de aire por el marco de la ventana, si el material de la carpintería es bueno, esta transmisión será mínima. ¿Y cómo puedes saber cuándo hay demasiada transmisión? Muy fácil. Si la llamada «transmitancia térmica» del marco es inferior a 2 W/m2K, apenas dejará pasar aire. ¡Fíjate en ese valor cuando mires marcos!

4º. Opta por un marco con rotura de puente térmico.

Para lograr ese valor de la transmitancia, es preferible que el material del marco sea madera, PVC o aluminio. ¡Y eso no es todo! Si, además, pones la carpintería con rotura de puente térmico, el valor puede bajar hasta menos de 1,5 de transmitancia térmica. Aunque en el momento de la instalación tengas que gastar más dinero, ¡ahorrarás en calefacción y aire acondicionado durante años!

5º. Elige un buen cristal.

Igual que ocurre con el marco, a través del vidrio siempre puede pasar algo de aire. Para evitarlo, te recomendamos optar por el vidrio doble, que consiste, como su propio nombre indica, en dos láminas de vidrio con una cámara de aire interior. Este tipo de cristal dificulta la condensación y aumenta el aislamiento térmico y acústico, lo que te permitirá tener la misma temperatura en casa ¡pagando mucho menos en tus facturas!

4º. Consulta las opciones de vidrio triple.

Y si vives en una zona muy muy fría, tal vez te compense instalar ventanas de vidrio triple. Esto quiere decir que hay tres láminas de vidrio y dos cámaras de aire. Así, será prácticamente imposible que notes algo de frío o calor del exterior en tu vivienda.

Pero ¡ojo!, estos cristales son bastante más caros que un vidrio simple o incluso que un vidrio doble, así que tendrás que estar muy seguro de que te sale rentable instalarlo. Tal vez te salga más barato instalar un vidrio doble y pagar un poco más cada mes en la factura de la luz. ¡No te precipites y considera todas las opciones disponibles!

5º. Pregunta por el vidrio de baja emisividad.

Otra opción disponible para zonas muy muy frías, especialmente si hay muchas nevadas y heladas, es el vidrio de baja emisividad. Este cristal doble lleva una lámina adicional que hace que el aire de la vivienda rebote y no salga al exterior. ¡Así conservarás la temperatura tanto en invierno como en verano!

6º. Comprueba el factor solar.

Hay mucha gente que decide cambiar las ventanas por otras con cristales de bajo factor solar, es decir, cristales que dejan pasar poca energía solar. Esto, en realidad, es un arma de doble filo, ya que, según la época del año, necesitaremos más o menos luz y más o menos calor, por lo que al ahorrar en una factura, estaremos gastando en la otra.

Por eso, solo se recomienda instalar cristales de bajo o alto factor solar en zonas de frío o calor muy extremo. Otra alternativa es estudiar la orientación de las ventanas y, en función de la luz que dé, poner un factor solar más alto o más bajo. No obstante, al variar la efectividad según la temperatura exterior, en muchos casos no sale rentable tener en cuenta este factor a la hora de reformar las ventanas. ¡Tal vez sea tu caso!, ¡consúltalo en tu tienda para no gastar dinero innecesariamente!

¡Y esto es todo! Reformar algo que influye tanto en las condiciones de tu casa no es nada fácil, lo sabemos. Por suerte, con esta pequeña guía encontrarás las ventanas ideales y, a largo plazo, ¡notarás el ahorro!