Calentar tu casa en invierno

6 formas de calentar tu casa en invierno aunque vivas en Siberia

¿Has decidido ya cómo vas a calentar tu casa? La calefacción es uno de los mayores quebraderos de cabeza de cualquier familia, además de una de las principales fugas de dinero en invierno. Y es que mantener una casa caliente cuando aprieta el frío no es barato, aunque afortunadamente cada vez hay más alternativas entre las que elegir. Te enseñamos cuáles son para que puedas calentar tu casa en invierno.

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En este artículo hemos recopilado las 6 formas más habituales de calentar una vivienda. La elección entre una u otra dependerá de diversos factores, como el presupuesto, el precio de la energía, la climatología de la zona, el tamaño de la casa, su ubicación o el uso que vayamos a hacer de la calefacción.

6 formas de calentar tu casa en invierno

Calentar tu casa en invierno

  1. Emisores termoeléctricos, una de las formas más económicas de calentar tu casa en invierno.

Los emisores termoeléctricos son los radiadores de aceite de toda la vida y son la forma más sencilla y económica de calentar una habitación concreta de una casa, aunque no son la mejor opción para calentar una vivienda completa.

Se trata de radiadores independientes que pueden cambiarse de ubicación fácilmente, ya que no van anclados a ninguna pared ni necesitan ningún complemento auxiliar. Solo se conectan a la electricidad y una resistencia eléctrica que hay en su interior calienta un aceite térmico, que a su vez es el encargado de generar el calor.

Si la vivienda no es muy fría y solo vas a necesitar calentar determinadas estancias en momentos puntuales, son una buena opción. Pero si lo que buscas es mantener una casa caliente durante los meses de invierno, entonces deberías barajar otras opciones.

  1. Bomba de calor

Si tienes un aparato de aire acondicionado, lo más probable es que este cuente con un sistema de bomba de calor que emite tanto aire frío como aire caliente. Si vives en una zona de costa o donde las temperaturas no son demasiado bajas, quizás sea la mejor opción para calentar tu casa en invierno.

La gran ventaja de estos splits es que te ahorras de tener que comprar un sistema para el verano y otro para el invierno. Además, su instalación es relativamente sencilla y no necesita mucha obra, sobre todo si la vivienda viene con la preinstalación ya hecha (casi todas las casas de obra nueva la tienen).

Otra ventaja de estos sistemas es que son muy eficientes energéticamente, especialmente si cuentan con tecnología Inverter. Por otra parte, su mantenimiento es muy sencillo: basta con mantener limpios los filtros del aire, algo que puedes hacer tú mismo y que solo te llevará unos minutos.

Pero la bomba de calor también presenta algunos inconvenientes. El principal es que el aire que genera es bastante seco y puede llegar a resultar molesto después de un tiempo de uso, sobre todo en personas con problemas respiratorios.

Otro problema es que no son la mejor opción para calentar una casa entera, a no ser que la instalación se haya hecho por conductos y no con splits independientes.

  1. Calefacción de gas, la opción perfecta para calentar tu casa en invierno en las grandes ciudades

Las calderas de gas ofrecen una gran alternativa para calentar tu casa en invierno. Estas usan el gas natural como combustible para calentar el agua, y este agua puede utilizarse tanto para la calefacción de la casa como para cocinar o tener agua caliente para la ducha.

Es uno de los sistemas más utilizados en nuestro país y más eficientes. Como el circuito de agua pasa por toda la casa, la vivienda se puede calentar de forma homogénea a través de los radiadores, independientemente del tamaño o de lo frío que sea el clima. De hecho, se recomienda para climas muy fríos, ya que mantiene muy bien calor.

El gran inconveniente de este sistema es que el suministro de gas natural está limitado a las grandes ciudades, por lo que si vives lejos de una no podrás utilizarlo. Otro problema menor es su mantenimiento: la caldera requiere revisiones periódicas por parte de técnicos profesionales.

  1. Caldera de gasoil

Como alternativa a la caldera de gas, tenemos la de gasoil. En este caso la materia prima es el gasóleo, que se acumula en la caldera y se utilizar para calentar el agua, que a su vez pasa por los conductos instalados en toda la vivienda y calienta los radiadores.

Son muy habituales en zonas rurales en las que no llega el gas ciudad y también en superficies industriales o como calderas centrales en grandes comunidades de propietarios. No obstante, su uso va a menos debido a los riesgos derivados de que el gasoil es altamente inflamable y, por tanto, peligroso, además de caro.

Aunque es un sistema de gran rendimiento y con costes de instalación y mantenimiento menores al del gas, lo ideal es optar por alternativas de suministro más limpias y sostenibles.

  1. Radiadores eléctricos

Los radiadores eléctricos son una de las opciones más sencillas para calentar tu casa en invierno, aunque también la más cara. El único equipamiento necesario son los propios radiadores eléctricos, que son totalmente independientes y que pueden instalarse en cualquier sitio de la casa, siempre que haya un enchufe cerca.

En este caso no hacen falta calderas porque no es necesario acumular ningún tipo de combustible o de gas. Por tanto, también es un sistema más seguro porque no hay posibilidad de fugas. Además, el mantenimiento de los radiadores es mínimo.

El problema de este sistema es el coste de la energía. Calentar una casa solo con electricidad es caro o muy caro, por lo que debes estar preparado para soportar una factura eléctrica desorbitada en los meses de mucho frío.

  1. Estufas de biomasa, la forma de calentar tu casa en invierno más ecológica.

Este tipo de estufas ha ganado popularidad en los últimos años. Las más habituales son las de leña y las de pellet. Ambas presentan la misma ventaja: usan la biomasa para generar energía, un combustible renovable que procede de residuos biológicos y orgánicos. Por tanto, son mucho más ecológicas que las alternativas que requieren combustibles fósiles como el gas o el gasoil.

Por contra, estas estufas requieren un mantenimiento casi semanal para evitar que la ceniza generada obstruya los conductos. Otro problema es que la instalación no es sencilla y quizás tengas que hacer un poco de obra para colocar la salida de humos (chimenea o caja de humos). Además, el precio de la estufa (o de la caldera si prefieres repartir el calor por toda la casa), es más elevado que el de otras opciones.

Eso sí, si tu vivienda no es demasiado grande o si solo la necesitas para determinadas zonas, es la alternativa más ecológica de todas para calentar tu casa en invierno.

 

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