Así funcionan los planes de pensiones paneuropeos (PEPP)

¿Qué son los planes de pensiones paneuropeos (PEPP)?

Uno de los pilares del modelo de bienestar social europeo es el sistema estatal de pensiones. Sin embargo, en los últimos años se viene tambaleando su continuidad a largo plazo debido a, entre otros motivos, el escaso relevo generacional que pronostican los datos demográficos.

Por este motivo, las instituciones de la Unión Europea se reunieron en febrero del pasado año, 2019, para aprobar las normas básicas de funcionamiento sobre las que construir los planes de pensiones paneuropeos o “PEPP”.

El objetivo es ofrecer una alternativa más para aquellas personas que quieren ahorrar de manera privada para su jubilación, pues, los planes de pensiones tradicionales han sido, comúnmente, la forma de encauzar este capital.

El Reglamento que afecta a estos planes de pensiones paneuropeos se publicó el 25 de julio de 2019, es el Reglamento (UE) 2019/1238. Los estados miembros de la UE tienen un plazo de aproximadamente 3 años para trasponerlo a sus normativas nacionales. Este plazo cumplirá el 20 de junio de 2022, por lo que muy pronto deberíamos tener acceso a estos nuevos productos de ahorro.

 

¿En qué consiste un PEPP o plan de pensiones paneuropeos?

Un plan de pensiones panaeuropeo es un plan de pensiones individuales al uso, es decir, debe de cumplir las siguientes condiciones:

  1. Es un contrato voluntario entre un ahorrador, de manera individual, y una entidad comercializadora de productos financieros.
  2. Prevé la acumulación del capital a largo plazo, con el fin de proporcionar ingresos para la jubilación, aunque con opciones de rescatar antes de este punto vital según qué causas.
  3. No es un producto ni de desempleo ni de pensiones reglamentario.

Además de estas condiciones, los planes de pensiones paneuropeos tienen un punto importante que resaltar y es que estarán disponibles, con las mismas condiciones, transparencia, reglas, traspasos y portabilidad en toda la Unión Europea.

 

¿Qué ventajas tiene un PEPP?

Repasemos las principales ventajas de este producto:

  1. Oferta más amplia.

Al tener acceso a los planes comercializados en cualquier país de los veintisiete (después del Brexit) estados miembros, la competencia entre los comercializadores aumenta. La oferta se multiplica por 27, y además todos tienen las mismas reglas del juego, establecidas por la Unión Europea, lo que fomenta la innovación y el trato amable al ahorrador.

  1. Mayor control y transparencia.

La regulación europea es mucho más exigente que las legislaciones nacionales individuales, por lo que el reglamento que ahora se ha de trasponer en cada Estado miembro es más estrictos que los ya existentes en la mayoría de países.

Además, las entidades comercializadoras deben estar autorizadas por la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (AESPJ) para ofrecer estos productos y deben suministrar una cantidad de información más que suficiente al particular antes de realizar una oferta de contratación.

  1. Cambios de residencia.

Los contratantes podrán seguir contribuyendo al plan de pensiones, aunque cambien de residencia dentro del espacio de la Unión Europea. Esto facilita la contratación y el acceso a estos productos por los grupos poblacionales más jóvenes, que suelen ser los que se desplazan dentro de la unión debido a sus carreras laborales.

  1. Traspasos.

El contratante puede cambiar de promotor, dentro del mismo país o en todo el espacio europeo, cada cinco años. Por tanto, aumenta el poder de negociación sobre las condiciones del ahorrador frente a las entidades comercializadoras.

  1. Diferentes perfiles.

Los contratantes tendrán muchas mas opciones para elegir un producto, pues ya no se circunscriben únicamente al mercado local, sino a todo el mercado europeo. Así, dependiendo del tipo de inversor, podrá acceder a determinados productos con mayor o menor riesgo mayor o menor rentabilidad.

 

La fiscalidad de los PEPP y su rescate

El tipo impositivo va a depender de en qué país tiene el cliente la residencia habitual. Aunque los PEPP funcionen de manera similar en todo el territorio de la Unión Europea, sí tendrán divisiones o compartimentos fiscales separados adaptados a la fiscalidad nacional de cada Estado miembro.

Si un cliente de estos planes de pensiones traslada su residencia podrá elegir entre seguir contribuyendo en el país anterior o comenzar a contribuir en su nuevo país de residencia. También existe la opción de trasladar todo lo aportado al nuevo país, sin embargo, aquí hay que andarse con ojo pues puede considerarse un rescate del plan y que la hacienda del país de origen nos pida que abonemos los rendimientos obtenidos al respecto.

La Comisión Europea ha solicitado a los países de la unión que ofrezcan un trato fiscal más favorable a estos productos paneuropeos, incluso aunque no cumplan las condiciones o requisitos establecidos para el resto de productos en ciertas deducciones o desgravaciones.

En cuanto a los motivos para rescatar las aportaciones al plan de pensiones, estos son los habituales en los planes de pensiones tradicionales: invalidez permanente, desempleo de larga duración y situaciones similares.

 

¿Por qué son interesantes los planes de pensiones panaeuropeos?

Estos productos que comenzaremos a ver anunciar en las entidades financieras, tienen un triple ganador. Los particulares, por los motivos que hemos descrito anteriormente, pero también las entidades financieras y la Unión Europea.

A las entidades financieras les compensará ofrecer estos productos en su cartera debido a que pueden logar así agrupar activos y dirigirse a economías de escalas, lo que le permitiría captar un mayor número de clientes. Según los estudios anteriores al lanzamiento de estos planes de pensiones paneuropeos, los planes de pensiones actuales superan los 700.000 millones de euros y, se estima que, con este producto, se lleguen a alcanzar los 2.100.000 millones de euros en 2030.

A la Unión Europea como ente político, organización económica o como lo queramos reconocer, le interesa que este producto salga adelante con el mayor éxito posible en todos y cada uno de los estados miembros, puesto que en las próximas décadas la proporción entre trabajadores y pensionistas se estima que sea de dos a uno, frente la proporción actual que es de cuatro a uno.

Además, un porcentaje muy bajo de la población menor de 59 años, menos del 30 por ciento, tiene un plan de pensiones privado suscrito. Este es además otro canal para redirigir los ahorros de los ciudadanos a inversiones a largo plazo que dinamicen la economía europea.