IPC

IPC: ¿Qué dicen los precios sobre la marcha de la economía?

Te invitamos a que hagas una prueba: sal a la calle y pregunta a diez personas si les parece positivo o negativo que los precios suban. Sin más datos, al menos nueve te dirán que es malo. ¿Están en lo cierto? ¿Qué más factores faltan en la pregunta para poder considerar una tendencia alcista en los precios como perjudicial para la marcha de economía de un país? Hablemos del IPC.

¡Vamos con un poco de macroeconomía para dummies!

IPC, inflación y deflación

Necesitamos tener claros unos conceptos básicos antes de nada. El IPC (Índice de Precios de Consumo) es un indicador que mide la variación de los precios de los productos en una economía. Cuando el IPC sube, es decir, los precios están en alza constante, decimos que existen inflación. Por el contrario, a un periodo de bajada de precios sostenida en el tiempo lo conocemos como deflación o inflación negativa.

En cualquier economía lo habitual es vivir con inflación. Afirmar que eso es bueno o malo depende del punto de vista que tomemos. Vamos a analizarlo desde la perspectiva de cada agente económico para luego verlo con un enfoque global.

Cómo afecta la variación de precios a los distintos agentes económicos

Si solo pudiéramos responder con una palabra, sería un enorme DEPENDE. Ahora entenderás por qué.

  • Consumidores

La inflación tiene una consecuencia directa: hace que el dinero valga menos. Con la misma cantidad de dinero, al ser más altos los precios, los ciudadanos pueden adquirir menos productos. Por tanto, una bajada de precios (IPC negativo) es buena para el consumidor ya que puede comprar más bienes y servicios por el mismo precio. Eso sí, siempre que su capacidad adquisitiva (diferencia entre variación de precios y variación de pensiones y salarios) sea mayor.

Algunas teorías económicas, como la de la Escuela Austriaca, defienden que la deflación no solo beneficia al consumidor. Al caer los precios aumenta la demanda, beneficiando también a las empresas y haciendo que contraten más personal. La realidad es que no es así de sencillo porque los consumidores pospondrían sus compras a la espera de nuevas bajadas de precios. Como muchas otras veces, el factor humano es la clave.

  • Empresas

Desde el punto de vista de las empresas, una subida de precios aumenta sus ingresos, pero al mismo tiempo les resta competitividad como exportadoras. Aquí entran otros factores, como la elasticidad de los productos que vendan. ¿Empiezas a entender ese gran “depende”?

  • Inversores

Un agente económico al que sí perjudica una fuerte inflación es a los inversores. Si inviertes 1000 euros hoy, estás renunciado a gastarlos en consumir bienes y servicios por ese valor. La inflación hace que ese premio por renunciar a consumir se reduzca al tener menor valor el dinero invertido.

Aquí también entraría en juego la rentabilidad obtenida de la inversión y la diferencia con la inflación: si obtienes una rentabilidad del 2% y la inflación es del 3%, estás perdiendo capacidad adquisitiva. De hecho, algunos productos financieros se referencia con la inflación.

¿Hay alguna situación ideal?

Se considera que una inflación por debajo del 2% es beneficiosa para la economía en general. Con el PIB también al alza estará creciendo la producción, caerá el desempleo y, siempre que las medidas sociales colaboren, el crecimiento beneficiará también a los ciudadanos. No obstante, esto también es un poco relativo.

Como te hemos explicado en multitud de ocasiones, en economía dos más dos no tiene por qué ser siempre cuatro.