depresión post-vacacional

Cómo superar la depresión post-vacacional

No te lo vamos a negar: de vacaciones se está mejor que trabajando.  Muchas personas regresan a su puesto de trabajo a principios de septiembre después de haber pasado de vacaciones varias semanas en agosto. Y claro, se ponen depres. Después de varios días con familia y amigos disfrutando del tiempo libre en la playa, en la piscina, en la montaña o viajando por el mundo, ¿quién es capaz de volver a la oficina con una sonrisa de oreja a oreja? Es lo que se conoce como depresión post-vacacional.

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¿Qué es realmente la depresión post-vacacional?

Todos hemos oído hablar de la depresión post-vacacional, que no es más que ese vacío interior que sufrimos cuando nos incorporamos al trabajo después de unas vacaciones. En la mayoría de los casos apenas dura unos días, pero hay personas que llegan a pasarlo verdaderamente mal: sensación de cansancio generalizado, insomnio, falta de apetito, fatiga…

Te vamos a dar cinco consejos cien por cien prácticos para superar la depresión post-vacacional en el menor tiempo posible.

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Así puedes superar la depresión post-vacacional

  1. No regreses de tus vacaciones justo el día anterior a empezar a trabajar. Es totalmente imposible que cuerpo y mente cambien en “chip” en menos de 24 horas. Si ayer a las 9 de la mañana estabas en la playa en Lanzarote y hoy a esa misma hora estás en tu oficina de Madrid, el cambio ha sido drástico y eso es difícil de asimilar. Lo recomendable es regresar al menos dos o tres días antes de empezar a trabajar para que la fase de adaptación sea lo más equilibrada posible y no aparezca la temida depresión post-vacacional.
  2. Siempre que sea posible, comienza a trabajar escalonadamente. No queremos decir que empieces trabajando solo dos horas diarias y vayas aumentando. Sería lo ideal pero sabemos que es imposible. Lo que te recomendamos es que tu ritmo de trabajo crezca de forma progresiva. Llegar el primer día de trabajo y ponerte al 100% como la semana anterior a tus vacaciones es muy complicado. Si es posible, prioriza tareas y ve poco a poco.
  3. Duerme bien. Es fundamental que estés descansado para trabajar. Si has pasado varios días de la cama a la hamaca y de la hamaca al sofá, tu cuerpo se ha acostumbrado a la buena vida. Tienes que poner en orden tus horarios, no trasnochar y descansar ocho horas diarias.
  4. Practica un poco de deporte. Tu cuerpo necesita liberar endorfinas y con el deporte lo conseguirás. Las endorfinas harán que elimines el estrés y que seas mucho más feliz. Además, de sentirte maravillosamente bien contigo mismo estarás poniéndote en forma, por lo que matas dos pájaros de un solo tiro.
  5. Mira el lado bueno de la vida. Aparca tu negatividad y piensa en positivo. Si has regresado de unas vacaciones tienes tres motivos para estar feliz: para tener vacaciones hay que tener trabajo, y tú lo tienes; has podido permitirte irte de vacaciones, por lo que tu cuenta corriente está en forma; y tienes familiares y amigos con los que disfrutar de tu tiempo libre, todo un lujazo. Así que olvídate de la depresión post-vacacional.

Y si a pesar de todos estos consejos tu cuerpo sigue pidiéndote vacaciones y el trabajo sigue siendo un suplicio. ¡Paciencia! Tu cuerpo y tu mente tienen que adaptarse a la nueva (y habitual) situación. La depresión post-vacacional nunca se convertirá en crónica. ¡Mucho ánimo!

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