Qué es el coaching y para qué sirve

Qué es el coaching y qué tipos hay

¿Sabes qué es el coaching? Es posible que alguna vez te hayas preguntado qué es el coaching y qué tipos hay. El término en sí puede tener diversos significados, aunque por lo general nos referimos a éste cuando se busca desarrollar las habilidades personales, mejorar en nuestro día a día y, en pocas palabras, gestionar los desafíos y cambios a los que nos enfrentamos en nuestra vida.

 

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Qué es el coaching

Este término surgió en la Universidad de Oxford alrededor de 1830, en referencia a la tutorización personalizada del alumno, con el fin de ayudarle a desarrollar su potencial y que lograse buenos resultados académicos en la universidad.

Tres décadas después, comenzó a utilizarse también en el ámbito deportivo, donde el “coach” asumía el proceso utilizado para lograr que la persona a la que mentorizaba llegase a las metas que fijadas.

Con el paso de los años, el término coaching ha ido expandiendo su ámbito de aplicación desde la universidad y el deporte hasta la mayoría de campos que podamos imaginar: psicología, empresa, desarrollo personal, liderazgo, etc.

Desde la última década del siglo XX ha pasado a convertirse en una disciplina independiente, pues antes se la relacionaba con la psicología, y se han desarrollado a su alrededor distintos organismos que han propuesto un conjunto de normas de formación.

Así, el coaching es un término que refleja una disciplina de entrenamiento. Es una relación de doble dirección entre el coach y la persona que acude a él, con el objetivo de definir los objetivos que quieren lograrse con el coaching y trabajar sobre ellos.

La tutorización siempre la realiza el coach, que es quien va marcando las pautas para lograr cambios profundos y persistentes en el tiempo, por lo general basando los entrenamientos en la gestión de habilidades emocionales.

Los beneficios de este tipo de práctica son más que evidentes, teniendo un importante impacto positivo en la vida de las personas y en su forma de relacionarse, por lo que las empresas no han querido dejar pasar la oportunidad de poner en marcha programas de coaching, con el fin de aumentar la productividad y la felicidad de sus equipos y trabajadores.

Así, los empleados trabajan en la búsqueda no sólo de su rendimiento profesional, si no en el desarrollo de habilidades, como la motivación o el liderazgo, que fomentan una mayor cultura de fidelidad en la empresa y optimiza el trabajo en equipos.

 

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Qué tipos de coaching hay

Hay seis tipos principales de coaching, dependiendo de los métodos utilizados.

  1. Coaching Sistémico

El coaching sistémico considera a la persona como elemento de un sistema, no aislado, sino interrelacionando todos los aspectos de su vida entre sí: vida laboral y vida personal.

Las decisiones que se toman cada día en el ámbito profesional afectan a la persona y al resto de sus ámbitos, igual que a la inversa, donde cada una de las personas que conforman el capital humano de la empresa, tiene una incidencia directa tanto en la empresa como en el resto de personas que la conforman.

 

  1. Coaching Cognitivo

El coaching cognitivo está directamente relacionado con las concepciones que tenemos de nosotros mismos y de cómo funciona el mundo. Estas concepciones son preconcebidas, es decir, no somos conscientes de que poseemos esa determinada conducta, sino que la misma ha venido dada de forma intangible hacia nosotros a lo largo de nuestra vida.

Este tipo de coaching se centra en entrenar las funciones cognitivas, desarrollando habilidades que permitan enfrentar problemas prácticos que hasta el momento nos parecían irresolubles para nosotros, por lo menos de manera eficaz.

 

  1. Coaching Ontológico

El coaching ontológico, como la etimología de la palabra indica, estudia “el ente” (on, ontos = ente, el ser) y la palabra, como diálogo y prólogo (logos = palabra, tratado, estudio). Es decir, parte de la teoría de que las palabras y el lenguaje no expresan de manera definitoria la realidad, sino que la genera.

De esta forma, potenciando las herramientas lingüísticas y los procesos relacionados con el lenguaje, pueden modificarse las relaciones que la persona establece con su entorno, pues replantea la realidad buscando la modificación de determinados patrones de conducta.

 

  1. Coaching Coercitivo

El coaching coercitivo es el más cuestionado por sus repercusiones éticas, pues se utilizan comportamientos agresivos, en muchos casos forzando la voluntad de la persona que recibe el entrenamiento.

Este tipo de coaching utiliza la manipulación y el enfrentamiento a vivencias de alto impacto, que pueden suponer dolor físico y emocional para la persona que busca generar el cambio en su vida y en sus patrones de comportamiento.

 

  1. Coaching Programación Neurolingüística

El coaching que integra la programación neurolingüística implica la integración de este enfoque, que sostiene que hay una conexión entre determinados procesos neurológicos, el lenguaje y los patrones de comportamiento que hemos ido aprendiendo a través de nuestras vivencias. Según los creadores de esta metodología PNL, se puede modelar a la persona y las habilidades que esta tiene o quiere desarrollar.

Así, este tipo de coaching busca analizar cómo la persona interpreta la realidad y modificar determinadas conductas partiendo de dicho análisis. Guarda algo de similitud con el coaching ontológico, pues ambos parten de la premisa de que la clave es detectar patrones involuntarios o inconscientes que nos hacen actuar de manera negativa.

 

  1. Coaching con Inteligencia emocional

El término Inteligencia emocional fue popularizado por Daniel Goleman en 1995, y sus características son:

  • Tener la capacidad de motivarnos a nosotros mismos.
  • Ser perseverantes.
  • Controlar los impulsos.
  • Diferir las gratificaciones.
  • Regular nuestros estados de ánimo.
  • Evitar que la angustia interfiera en nuestras decisiones.
  • Ser capaces de empatizar y confiar en los demás.

Así, el coaching con inteligencia emocional se basa en las premisas del autoconocimiento para poder tomar las mejores decisiones posibles y gestionarlas de la manera más adecuada para mejorar nuestra salud psicológica y nuestros resultados en las actividades que desarrollamos en el día a día.