Cómo se fija el precio de un producto

¿Cómo se fija el precio de un producto?

El objetivo de toda empresa es vender su producto para obtener un beneficio. Para ello, es fundamental adoptar una buena política de precios. Nosotros, como consumidores, quizás alguna vez nos hayamos preguntado cuáles son las técnicas utilizadas por las empresas para fijar dichos precios. En este artículo analizaremos las más comunes:

Fijación de precios basada en la teoría económica. Como podrán imaginar, compradores y vendedores tienen posiciones opuestas respecto al precio: mientras que el vendedor pretende que este sea lo más alto posible y su oferta depende de lo elevado que sea, el comprador prefiere precios bajos y aumenta su demanda cuánto mas bajo sea el mismo. Por tanto, empresa y consumidor están obligados a entenderse y alcanzar un equilibrio.

Fijación de precios basada en los costes. Lo que la empresa hace en este caso es añadir al coste del producto un determinado margen de beneficio. Se trata de un método de gran simpleza en el que lo único que hay que tener claro es el margen con el que se quiere trabajar. Una fórmula de cálculo válida para este método podría ser la siguiente:

Precio de venta = Coste unitario + (% Margen * Coste unitario)

Fijación de precios basada en la competencia. En este caso se trata de que las empresas fijan un precio basándose en lo que hacen sus rivales en el mercado. Por ejemplo, se puede fijar un precio similar al de la competencia, cuando no existan diferencias significativas entre los productos que comercializan ambas empresas; fijar un precio por debajo del de la competencia,  cuando se pretende romper el mercado y aumentar ventas; o fijar un precio superior al la competencia, cuando la empresa sabe que el cliente considera su producto mejor que el de sus rivales.

Otras técnicas de fijación de precios. Además de las técnicas anteriores, las empresas suelen utilizar otros procedimientos con los que tratan de “jugar” con la mente del consumidor. Nos referimos a los precios redondos (10, 30 o 200 €), que dan al consumidor la sensación de pagar una cantidad exacta por un bien; o los precios psicológicos (2,95 € o 19,99€), que hacen pensar que un precio es menor de lo que realmente es.

En definitiva, imaginación al poder por parte de las empresas con el objetivo de captar al mayor número de consumidores posibles. Tened en cuenta que, normalmente, todo precio tiene una historia que lo justifica detrás. En estos casos, el azar no existe, pues todas las empresas estudian meticulosamente cuál ha de ser el precio de sus productos.

 

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