cancelar un seguro

Cómo cancelar un seguro correctamente para evitar problemas

El riesgo está siempre presente en nuestras vidas y para protegernos frente a él contratamos seguros. Los seguros más importantes son el de vida, el de asistencia sanitaria, el de decesos, el del hogar, el de vehículos a motor y el de responsabilidad civil. Casi todo el mundo tiene contratados al menos tres o cuatro de estos seguros, si no más. ¿Y qué pasa a la hora de cancelar un seguro?

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Evidentemente, estos no son gratis, de forma que un porcentaje importante de nuestro presupuesto se destina a pagar a las distintas compañías aseguradoras en función de las coberturas que contratemos. Por suerte, la competencia en este mercado cada vez es mayor y los consumidores podemos llevar la iniciativa a la hora de negociar el precio de renovación de los distintos seguros.

En los tiempos que corren es bastante habitual que las personas cambien continuamente de compañía de seguros con el objetivo de reducir el precio (la prima del seguro). El problema es que la mayoría de la gente no sabe cómo hacer correctamente este trámite. En este post vamos a enseñarte cómo debes cancelar un seguro correctamente.

Cómo NO cancelar jamás un seguro

Para cancelar un seguro no basta con dar la orden al banco de que no cobre el recibo o con llamar por teléfono a nuestra compañía y decirle que no vamos a renovar. El proceso correcto es más bastante más complejo y tedioso, pero muy recomendable si queremos evitar quebraderos de cabeza en el futuro.

Sobre todo en la rama de seguros de automóviles es una práctica muy extendida que el asegurado devuelva el recibo del banco pensando que así se anula el contrato, pero esto tampoco es correcto. El hecho de que casi ninguna compañía aseguradora reclame el importe del recibo devuelto ha convertido este modus operandi en una práctica habitual.

Esta SÍ es la forma correcta de cancelar un seguro

Según el artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro:

“Las partes pueden oponerse a la prórroga del contrato mediante una notificación escrita a la otra parte, efectuada con un plazo de, al menos, un mes de anticipación a la conclusión del período del seguro en curso cuando quién se oponga a la prórroga sea el tomador, y de dos meses cuando sea el asegurador”.

Además, ese mismo artículo matiza que:

“El asegurador deberá comunicar al tomador, al menos con dos meses de antelación a la conclusión del período en curso, cualquier modificación del contrato del seguro”.

En otras palabras, el asegurador tiene la obligación de avisarnos dos meses antes del vencimiento del seguro de cuál será su precio de renovación. Una vez conocido este dato, si tenemos una oferta mejor de otra compañía o simplemente decidimos que no queremos renovar, debemos enviar una carta certificada y con acuse de recibo con al menos un mes de antelación al vencimiento del seguro.

En dicha carta, que deberá estar firmada, haremos constar claramente nuestra intención de rescindir el contrato, nuestro DNI y el número de póliza que deseamos anular. La mayoría de compañías aceptan también un fax en lugar de la carta.

De forma complementaria y para evitar errores por parte del asegurador sería recomendable dar la orden al banco de que no pase el abono del cargo en el caso de que este sea enviado.

Nada más. Con este procedimiento tan sencillo cancelaremos nuestro seguro de forma legal y evitaremos reclamaciones y quebraderos de cabeza en el futuro.

 

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