Cómo ahorrar energía con el aire acondicionado

Cómo ahorrar energía con el aire acondicionado: trucos para gastar menos

¿Quieres saber cómo ahorrar energía con el aire acondicionado? Llega el verano y, con él, el calor. En algunos lugares de España, especialmente en la parte sur del país, la temporada estival es especialmente intensa, y es necesario disponer de algunos dispositivos para mantener la temperatura de confort. Y, entre ellos, el producto estrella es el aire acondicionado. De hecho, se calcula que un 60% de las viviendas o inmuebles de nuestro país cuentan con equipos de aire acondicionado.

 

Lee también: Consejos para sobrevivir al calor del verano

 

Trucos para saber cómo ahorrar energía con el aire acondicionado

En algunos casos, poner el aire acondicionado durante el verano supone tener que asumir una factura energética bastante importante si no lo usamos con cabeza. Sin embargo, hay una serie de trucos que podemos poner en marcha desde ya para ahorrar. Estos son algunos de los más importantes.

 

1º. Revisa bien la etiqueta de eficiencia energética

El primer consejo si estás pensando instalar o renovar tu aire acondicionado es revisar la etiqueta de eficiencia energética. Todos los electrodomésticos y dispositivos que consumen energía disponen de este distintivo, que nos viene a informar de la cantidad de energía consumida por ese aparato y si ese consumo es inferior o superior a la media. Es decir, el aparato consume menos, lo que reduce la factura de la luz y, al mismo tiempo, ayuda al medio ambiente.

La etiqueta de eficiencia energética se mide en una escala que va desde la A (máxima eficiencia energética) hasta la G (la menor dentro de esta escala). Por eso, si quieres ahorrar, deberías apostar por aparatos que tengan una eficiencia energética que estén catalogados, al menos, como C, pero si puede ser A+++, mucho mejor. Evidentemente, cuanto mayor sea la eficiencia del equipo de aire acondicionado, más cara será. Este consejo es extensible a cualquier otro electrodoméstico o aparato eléctrico que tengamos en casa.

 

Lee también: ¿Se puede poner el aire acondicionado con el coronavirus?

 

2º. Protege tu vivienda y establece hábitos para encender mantener fresca tu vivienda

La mejor forma de ahorrar dinero con tu equipo de aire acondicionado es encenderlo lo menos posible. Y, para ello, qué mejor que mantener fresca tu vivienda durante la mayor parte del día. La temperatura de confort depende de la época del año. En invierno, oscila entre 20-22º, pero en verano se sitúa entorno a los 22-25ºC, con un nivel de humedad que oscile entre el 45% y el 60%, según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).

Para ello, puedes empezar a adoptar algunos hábitos sencillos pero, al mismo tiempo, verdaderamente útiles, como cerrar las persianas por el día, abrir las ventanas por la noche, instalar plantas en la fachada de tu hogar o evitar cocinar con temperaturas elevadas, entre otras muchas cosas.

 

3º. Realizar un correcto mantenimiento del equipo de aire acondicionado

Al igual que ocurre con otros aparatos electrónicos o electrodomésticos, un correcto mantenimiento del equipo de aire acondicionado ayudará a que funcione bien durante mucho más tiempo.

Lo más recomendable es limpiar el filtro al menos una vez al año, ya sea con agua templada o incluso con jabón líquido, y antes de que vaya a utilizarse. Cuanto más sucio esté el aparato, más energía consumirá para llegar a la temperatura de confort que le hayamos indicado.

 

Lee también: Cómo conseguir que el frigorífico gaste menos

 

4º. La ubicación del equipo es importante

La ubicación del sistema de aire acondicionado es igualmente importante. Si recibe de forma directa la luz del sol, le costará más llegar a la temperatura indicada y, además, corre el riesgo de dañarse más.

Por eso, si es posible, lo mejor es colocarlo en un lugar donde la exposición al sol sea bastante menor, tanto para no dañar el sistema como para que su funcionamiento no registre daños. Deberás considerar el clima de la ciudad en la que vives, las dimensiones y orientación de tu vivienda y el número de personas que habitáis en ella. Todo influye.

 

5º. Evita encenderlo por la noche

Para ahorrar, lo mejor es que el aire acondicionado esté encendido durante el menor tiempo posible. Por eso, es importante intentar no encenderlo por las noches, ya que, aunque en muchos hogares es el momento de menor consumo, también es cuando más se puede evitar encenderlo. Además, es perjudicial dormir con el aire acondicionado porque reseca las mucosas (de los ojos, garganta, nariz), entumece las articulaciones, etc.

Para ello, horas antes de irnos a dormir, es importante crear una corriente de aire en toda la casa, abriendo las ventanas de par en par cuando caiga el sol o aislando la vivienda para que el calor no sea tan intenso por la noche. Y si no queda más remedio que tenerlo encendido, que al menos sea lo más bajo posible.

 

6º. Considera utilizar otras opciones para refrescar tu hogar

Siempre que sea posible, es importante utilizar otras alternativas para refrescar el hogar. Por ejemplo, utilizando ventiladores eléctricos gastaremos un 90% menos energía que el aire acondicionado. Su efecto no es el mismo, pero sí que logran un descenso de la temperatura entre 3 y 5º C. También es importante instalar toldos y persianas que mantengan la casa protegida de los rayos del sol durante el día.

Es evidente que, si queremos algo rápido para reducir la temperatura de la vivienda, lo mejor es el aire acondicionado. Pero si la casa está bien aislada y lo combinamos con buenos elementos para refrescar el hogar, dispondremos de una temperatura adecuada y, al mismo tiempo, ahorraremos.

 

7º. Controla la temperatura

Aunque tengamos calor en casa, los expertos no recomiendan que la temperatura del hogar sea muy baja. El Ministerio de Industria aconseja no bajar nunca de los 24 ºC en casa e IDAE, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía, la sube hasta los 26º C. Sea como fuere, no es recomendable que la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior sea superior a los 12º C.

 

Ten en cuenta que, por cada grado adicional que bajes la temperatura y, por tanto, actives el aire acondicionado a un nivel más intenso, el consumo se incrementará un 8%. Por eso, nunca deberías reducir drásticamente la temperatura, y mucho menos mantenerla durante todo el día.