Mitos y realidades de los microcreditos

Mitos y realidades de los microcréditos: ¿son caros?

Los microcréditos son cada vez más populares entre los consumidores por su fácil forma de acceso y el corto tiempo del que se puede disponer del dinero. Algunas personas valoran la rapidez, otras la flexibilidad y también hay quien valora la transparencia a la hora de obtener liquidez para afrontar pequeños gastos o algún caprichito.

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El hecho que se haya popularizado el micrédito ha favorecido la creación de mitos y realidades alrededor de este sistema de préstamos. Pero, ¿qué aportan los micropréstamos? En primer lugar, permiten que el consumidor pueda disponer de una cantidad de dinero, normalmente entre 50€ y 900€ que se devuelve en un periodo de tiempo corto, entre 7 y 30 días. Por lo tanto, no sirven para pagar hipotecas si no que están más bien pensados para disponer de líquido a corto plazo y resolver imprevistos o gastos fijos del día a día.

Aún así, sigue habiendo mitos sobre los minipréstamos. Mucha gente piensa que los préstamos a corto plazo, por ejemplo, son muy costosos porque cobran intereses muy elevados. Pero en realidad, el interés que los prestamistas anuncian en la tasa de porcentaje anual equivalente (TAE) por requisito legal. La realidad es que esta medida no es la apropiada para medir el coste de un producto que está pensado para el corto plazo como los micropréstamos, y a pesar de la idea generalizada del alto coste de estos, si los comapramos con otras alternativas de consumo, resulta que incluso son más favorables.

Otra creencia popular, es que los prestamistas no realizan verificaciones de crédito. Y no es así, ya que cada empresa de microcréditos realiza su propio scoring para evaluar a cada cliente de manera individual. De hecho, se hace hincapié especial en la responsabilidad individual que supone disponer del importe del crédito a devolver en el día establecido. Para solicitar un minicrédito también hay que cumplir una serie de requisitos tales como no tener pagos o deudas pendientes frente a terceros que puedan impedir el pago del préstamo y además, se debe facilitar toda la información y documentación que se requiere en la solicitud del crédito.

También se ha dicho que los micropréstamos no son más que una trampa que genera un espiral de deuda. Siendo los microcréditos una opción para resolver la deuda a corto plazo, no deben ser entendidos ni como un crédito a largo plazo ni como una opción para solventar otros créditos pendientes. El micropréstamos siempre empieza y termina con un importe a devolver dijo y conocido y aceptado de antemano. Y, también hay que tener en cuenta que las entidades de micropréstamos fijan en un límite el número de veces en el que este puede ser extendido, controlando así en todo momento, que la deuda no se perpetúe.

Por último, un mito que también aflora a menudo cuando se habla de micropéstamos es acerca de su transparencia. Los prestamistas de  microcréditos lo que buscan es precisamente huir de la idea que se tiene de los prestamistas ilegales.  Por este motivo, el cliente es informado en todo momento de las consecuencias del impago y de los distintos pasos en el momento de cobrar la deuda. Además, en todo momento hay unas condiciones generales y particulares conocidas y aceptadas por el cliente en el momento de la solicitud del préstamo.

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