monedas virtuales

¿Conseguirán las monedas virtuales sustituir a la banca tradicional?

El desarrollo de la tecnología y de internet ha propiciado el surgimiento de alternativas a la banca tradicional. Las nuevas fórmulas, como pueden ser las monedas virtuales, quieren captar a los clientes bancarios evitándoles desplazamientos, gracias a la disponibilidad 24 horas de sus cyber-oficinas, los menores costes en forma de comisiones e intereses o la mayor rentabilidad de sus productos financieros.

Por encima de todos estos factores, la seguridad es un elemento fundamental que todos los servicios de banca online cuidan con mucho esmero. Por ejemplo, las comunicaciones quedan grabadas y se suele operar con contraseña que se envía al móvil mediante el tradicional servicio de SMS o correo electrónico.

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Sin embargo, la banca online no está exenta de peligros. Uno de los riesgos habituales es conocido como phishing, un término anglosajón que hace referencia al intento de provocar que los usuarios “muerdan el anzuelo”.

El phishing es un delito cibernético caracterizado por intentar robar información confidencial  de forma fraudulenta vía internet. Por ejemplo, mediante un correo electrónico que insta al usuario a introducir su contraseña y datos bancarios en una web fraudulenta que intenta clonar la del banco online.

Las monedas virtuales como alternativa

La irrupción de las monedas virtuales plantea nuevas formas de transacción que algunas empresas ya están explorando y, por supuesto, esto afecta a las entidades financieras, tanto a las tradicionales como a las que solo operan de forma online. El comercio virtual ha traído consigo como consecuencia la creación de nuevas formas de pago y, en este sentido, las monedas virtuales son una alternativa cada vez más consistente.

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Con menores tasas de interés que las tarjetas de crédito, las criptomonedas aún no son muy conocidas, aunque su uso se está generalizando, sobre todo en países menos desarrollados, donde la moneda nacional puede sufrir variaciones de precio y pérdidas de valor.

La principal característica de las monedas virtuales es que no tienen representación física, ni en forma de moneda ni de billete. Se trata exclusivamente de una anotación digital y solo puede gestionarse desde internet, con ordenador, móvil o tablet.

A pesar de que actualmente existen más de 150 monedas virtuales, la más conocida y ampliamente utilizada es el Bitcoin. El Bitcoin es la moneda virtual con mayor aceptación hasta la fecha desde que surgió en 2008. No se encuentra regida por ninguna entidad bancaria y, para conseguirla, puede comprarse o lograrse a través de un proceso informático de minería de datos y resolución de algoritmos.

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Esta criptomoneda es de código abierto, lo que significa que su fuente ya ha sido liberada y forma parte de la comunidad de software libre. Su mercado actual está valorado en alrededor de 8 billones de dólares y basadas en ella han surgido otras monedas alternativas o altcoins, como Litecoin, Primecoin o Darkcoin.

¿Conseguirán estas monedas virtuales ser una alternativa real y eficaz a la banca? Solo el paso del tiempo nos permitirá responder a esta pregunta, aunque todas las señales nos hacen pensar que sí.