fondo de emergencia

Cómo hacer un fondo de emergencia y no morir en el intento

Un fondo de emergencia es el elemento básico que garantiza que nuestras finanzas personales están bien gestionadas. El futuro es incierto y si queremos evitar pasar apuros económicos cuando uno de los miembros de la familia pierda el trabajo o surja un imprevisto que requiera hacer un desembolso económico importante, lo mejor que podemos hacer es empezar hoy mismo a crear nuestro fondo de emergencia.

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Como paso previo, es importante tener claro qué es un fondo de emergencia, cuál es su función y cuánto dinero debemos depositar como mínimo en el mismo. Un fondo de emergencia funciona como una hucha que nos protegerá de gastos imprevistos que no tengamos presupuestados. Su principal función es evitar que nos quedemos sin liquidez y así evitar tener que recurrir a un préstamo bancario.

La cantidad de dinero que debemos destinar al mismo dependerá de la situación personal de cada uno, pero te recomendamos que como mínimo garantice seis meses de tus gastos actuales, más si es posible. Por ejemplo, si vives solo y tus gastos mensuales son de 800 euros, tu fondo de emergencia deberá ser de al menos 4.800 euros. Sin embargo, para un matrimonio con dos hijos y unos gastos mensuales más o menos fijos de 2.000 euros, dicho fondo deberá ser como mínimo de 12.000 euros.

Pautas para crear un fondo de emergencia

Ahora que tenemos claro la utilidad del fondo de emergencia, os explicaremos las pautas para crearlo en el menor tiempo posible y sin morir en el intento:

  1. Determina la cuantía de tu fondo de emergencia y la fecha para la que te gustaría tenerlo constituido. Analiza tus ingresos y gastos mensuales para evitar errar con los plazos.
  2. Establece una cuantía de ahorro mensual. Puedes empezar con un porcentaje determinado de tus ingresos. Por ejemplo, el 10%, e ir aumentando dicho porcentaje periódicamente.
  3. Pídele a tu banco que cree una cuenta de ahorro y que el día 1 de cada mes ordene una transferencia bancaria a la misma por la cuantía que has decidido en el punto anterior. Los objetivos en este punto son dos: de un lado, evitar que el dinero esté disponible en tu cuenta corriente para que así no puedas acceder a él con facilidad; del otro, automatizar el ahorro.
  4. Reduce gastos. Puede sonar a tópico, pero siempre hay un pequeño margen de mejora. Puedes empezar por revisar facturas y tarifas eléctricas, de gas y de telefonía, revisar también tus suscripciones mensuales, eliminar los gastos hormiga y poco significativos, hacer una lista de la compra antes de ir al supermercado, evitar coger el coche o conducir de forma eficiente si no te queda más remedio que usarlo…
  5. Busca algún ingreso extra. No te pedimos que des horas extraordinarias en tu trabajo, sino que intentes monetizar alguno de tus hobbies o realizar alguna actividad en tu tiempo libre que te proporcione un dinero extra. Por ejemplo, si se te da bien la redacción y eres experto en algún campo, puedes probar a crear un blog. Las clases particulares a alumnos de secundaria también son una opción sencilla para ganar dinero.
    Por otra parte, si recibes un ingreso que no esperabas, no lo gastes y mételo directamente en el fondo de emergencia. La inyección de moral cuando esto pasa es enorme. Haz lo mismo con las pagas extraordinarias.
  1. Revisa periódicamente el tamaño de tu fondo de emergencia y adáptalo a tus circunstancias actuales. Si tus gastos aumentan, tu fondo deberá aumentar en la misma proporción.

Por último, ten siempre presente que no puedes utilizar ese dinero para nada que no sea una verdadera emergencia. Haz de ser previsor con todos tus gastos y utilizar el dinero del fondo solo cuando surja uno que por inmediatez y cuantía te resulte totalmente imposible de asumir con tus ingresos mensuales.

 

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