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Cómo viajar sin muchos lujos y no morir en el intento

Tony Curtis y Jack Lemmon se retorcían en un minúsculo habitáculo de uno de los más famosos trenes de la historia del cine. Tren, por cierto,  donde conocen a la exuberante Marilyn Monroe. En el film Con faldas y a lo loco los miembros de la banda de música viajaban, “de aquella manera”,  hasta Florida huyendo del viejo Chicago. Y decimos que viajaban “de aquella manera” no porque Curtis y Lemmon tuviesen que disfrazarse de mujer para pasar desapercibidos, sino porque pasaban en un tren horas y dormían en ridículos coches-cama.

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La pregunta es: ¿hay una manera económicamente viable de viajar sin morir en el intento? Desde luego, pero requiere planificación, energía y paciencia. Aquellos que vuelan con compañías de bajo coste, que compran vuelos de último minuto o que comparten habitación con cinco personas más son aventureros. Viajan para contar historias.

Porque se puede viajar por Europa sin dejar la cuenta bajo mínimos y disfrutar como el que más. Empecemos por comprar el vuelo. Lo mejor en estos casos es entrar en un buscador de vuelos como Skyscanner.  Introduces el destino y una fecha aproximada, preferiblemente procura viajar en temporada baja. Entonces el buscador repasará todas las compañías de vuelo, las de bajo coste incluidas, y acabará mostrándote billetes a precios sorprendentes. Para evitar cargos añadidos, lo más coherente sería llevar simplemente el equipaje de mano y, por supuesto, nada de alquilar coches. A partir de ahora asume que tus medios de transporte serán el autobús o el metro.

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Pasemos al alojamiento. Olvídate de la palabra hotel, lo más parecido que debes tener en mente se llama “hostel”.  Un hostel puede tener pocas o muchas habitaciones. Lo esencial es que es económico y que la mayoría de sus dormitorios son compartidos. Aquí se paga la cama en lugar de la habitación, para que nos entendamos. La desventaja se encuentra en que compartirás habitación con otros tantos, pero el precio por noche ronda los doce o quince euros. Las instalaciones son muy básicas, sin embargo el ambiente es inmejorable. En todas las ciudades de Europa encontrarás un sinfín de hostels, que no deben confundirse con albergues, por cierto.

Para todos aquellos que busquen cierta intimidad a un módico precio, ¿por qué no os instaláis en un piso ajeno?  No, no hemos perdido el juicio.  Simplemente os invitamos a que probéis la experiencia de Airbnb. Airbnb es un mercado comunitario que conecta a personas que tienen pisos o habitaciones disponibles, con otras que buscan un lugar donde quedarse. Aquí los huéspedes y los anfitriones se alían. Es tan sencillo como entrar en la página indicada e introducir la ciudad y las noches que pasarás en ella. A continuación aparecerá un listado donde podrás escoger el piso que más te convenza. Y.¡ voilà!  El pago es seguro y las experiencias de los viajeros suelen ser insuperables.

Ya has conseguido ahorrar más de lo que esperabas, ahora sí que puedes  preguntarte: “¿Y por qué no voy a darme un capricho al llegar a mi destino?”