Destinos raros a los que viajar Síndrome de la clase turista

Síndrome de la clase turista: qué es y cómo evitarlo

El verano es la época ideal para hacer viajes de larga distancia. Los destinos paradisiacos que podemos encontrar a entre ocho y diez horas de avión de Madrid son muy pero que muy atractivos: México, República Dominicana, Bora Bora… ¿Te atreves a dar el salto? Si la respuesta es afirmativa, mucho cuidado con sufrir el conocido como Síndrome de la Clase Turista. El origen de esta patología hace referencia al escaso espacio que tienen las plazas de los aviones en clase turista, donde a veces es difícil conseguir mover las piernas.

Tras este nombre tan “comercial” se esconde una trombosis venosa que en los casos más graves puede llegar a convertirse en una embolia pulmonar. Su origen se encuentra precisamente en la inmovilidad de los miembros inferiores durante los vuelos y en el descenso de la presión que se produce en estos.

¿Quién puede sufrirlo?

La respuesta corta es todo el mundo, si bien la probabilidad de que una persona sana la sufra es de apenas el 1%. Sin embargo, sí que existen unos grupos de riesgo en los que aumentan las posibilidades de sufrir esta patología:

  • Personas en edad avanzada.
  • Los que padecen problemas circulatorios como varices.
  • Aquellos que han sufrido una trombosis previamente.
  • Los que tienen enfermedades hematológicas.
  • Aquellos con enfermedades importantes (como insuficiencia cardíaca o cáncer).
  • Mujeres que toman anticonceptivos orales.
  • Personas en tratamiento con terapias hormonales.
  • Los que recientemente han pasado por quirófano para una cirugía.

Si te sientes identificado con algunos de estos factores de riesgo o si tienes planeado hacer un viaje de larga distancia con alguien que los sufre, te interesa conocer cómo evitar el temido Síntoma de la Clase Turista.

¿Cómo prevenir el Síndrome de la Clase Turista?

Es mucho mejor prevenir que curar, por lo que es importante adoptar una serie de medidas que mejoren nuestra movilidad durante un vuelo de larga distancia. Te damos algunos consejos:

  1. Consulta a tu médico antes de hacer un viaje de este tipo para que valore si puedes tomar algún medicamento que reduzca las posibilidades de sufrir esta patología.
  2. Ponte ropa y calzado cómodos para el vuelo. Es importante que te sientas flojo y sin que nada apriete. Un pantalón corto y unas zapatillas de deporte son ideales.
  3. Si es posible, reserva asientos próximos a los pasillos, ya que así te resultará más fácil dar un paseo.
  4. Muévete frecuentemente durante el vuelo. No aproveches las diez horas para ver un par de películas o echarte una larga siesta. Debes evitar estar parado más tiempo del imprescindible.
  5. Da un pequeño paseo cada hora u hora y media. Basta con que camines hasta el baño y regreses a tu asiento.
  6. Haz flexiones con los pies. Para ello, apoya el talón en el suelo y levanta las puntas hacia arriba.
  7. Realiza círculos con los tobillos. Puedes dejar la punta de los pies en el suelo y girar ambos tobillos en sentido inverso.
  8. Evita cruzar las piernas durante demasiado tiempo.
  9. Evita también dejar las piernas colgando en el aire o excesivamente dobladas.
  10. Nada de bebidas alcohólicas o de café. También están prohibidos los somníferos y los tranquilizantes.
  11. Hidrátate frecuentemente. Compra una botella de agua antes de entrar al avión y bebe pequeñas cantidades durante el tiempo que dure el vuelo.

Como ves, se trata de pequeñas pautas que cualquier persona puede poner en práctica sin problemas. El objetivo es evitar que el síndrome de la clase turista convierta tus vacaciones en una pesadilla. Y si quieres un resumen de pocas palabras: ¡muévete todo lo que puedas mientras dure en vuelo!