patentar una idea

Pasos clave para patentar una idea

¿Eres una mente inquieta y has tenido una idea que consideras novedosa y que se puede convertir en un producto estrella en el mercado? Si es así, lo primero es que no le cuentes a mucha gente tu idea no vaya a ser que te la roben y lo segundo tendrás que registrarla o patentarla, según la fase de desarrollo que tenga tu idea.

[¿Necesitas una ayuda este mes? Solicita tu préstamo aquí

En este sentido, a la hora de proteger una idea o un producto que se te ha ocurrido hay que tener dos ideas muy claras:

1.- Las ideas y las marcas no se patentan sino que se registran en los registros de propiedad intelectual.

2.- Los productos físicos útiles como aparatos, utensilios y herramientas  son lo que se patentan.

Para entenderlo mejor vamos a definir qué es una patente y qué es un registro. Eso sí, hay que tener que ambas acciones nos ayudarán a proteger nuestra novedosa idea. En este sentido, una patente es un derecho que se te otorga como inventor de un determinado producto durante un tiempo limitado. Gracias a esa patente, otros no podrán hacer, usar o vender tu invento.  Por su parte, el registro permite proteger creaciones de la mente como: ideas, conceptos, marcas, logotipos, películas, libros, etc.

Antes de registrar una idea o patentar un producto hay que tener en cuenta que no es para siempre ni en todo el mundo sino que está acotado territorialmente y también temporalmente. Así, normalmente la protección suele ser nacional aunque se puede ampliar gracias a acuerdos entre países. En cuanto al tiempo, en España, la protección por registro dura unos 10 años mientras que la protección por patente dura 20 años. Pasado ese tiempo, si te interesa se puede renovar, previo pago de las tasas correspondientes.

Pasos para patentar una idea/ producto

Ahora que ya tenemos claras las diferencias entre registro y patentes vamos a establecer los principales pasos que hay que realizar para llevarlos a cabo, ya que ambos procedimientos son similares. Son los siguientes:

1) Definir qué se va a patentar: Hay que ver en qué estado tu idea. Si solo es la idea, si ya la has desarrollado y creado el producto, si ya tiene nombre, si tienes también una marca, un logotipo. Dependiendo en la fase que esté tu idea tendrás que realizar más o menos papeleos.

2) Comprobar la originalidad de tu idea: Consiste en comprobar que tu idea, producto, marca, nombre comercial, etc. no existe, es decir, qué es único. En caso de haber un resultado simular no podrás ni registrar ni patentar. Se puede comprobar en la Oficina de patentes y marcas de España en su sección de bases de datos.

3) Solicita tu patente: Consistirá en rellenar una serie de formularios y aportar la documentación que se solicita sobre tu idea, proyecto, producto, etc. Suele consistir en una descripción del mismo y de su proceso de creación. Además, habrá que pagar las tasas correspondientes. En España, estos trámites se pueden realizar en las sedes físicas de Patentes y Marcas o del registro de la propiedad intelectual pero también se pueden realizar online en la web de la Oficina de patentes y marcas y en el registro de la propiedad intelectual.

4) Aprobación de la solicitud: Supone que ya consigues la patente o el registro de tu idea porque han comprobado que es correcta aunque luego se tendrá que publicar en las bases de datos de patentes y cualquiera podrá oponerse a la concesión de la patente.

Como puedes ver, la solicitud de una patente o de un registro es larga pero es un paso necesario si quieres proteger tus ideas y los productos derivados de ellas. Así que si tienes una idea que crees que puede ser original, no lo dudes, protégela, será la única manera de que no te plagien.