Trucos supermercados para vender más

Los trucos de los supermercados para vender más

Nada queda al azar en un supermercado. Todo está estudiado al milímetro y pensado para que compres más y más. Vas andando por el pasillo y de repente ¡zas! Terminas comprando un producto que ni te habías planteado que necesitabas. ¿El motivo? Los supermercados están diseñados para promover la compra compulsiva o compra espontánea.

Por mucho que hagamos una lista de la compra e intentemos ceñirnos a la misma, difícilmente seremos capaces de controlar nuestro instinto comprador cuando estemos dentro de un supermercado, ya que todo a nuestro alrededor nos incita a comprar. Por este motivo, vamos a repasar algunos de los trucos que utilizan para vender más y así evitar caer en la trampa.

Empecemos con el carrito de la compra. Es grande, muy grande. El objetivo es que por muchos artículos que echemos en su interior, queden huecos y parezca que necesitamos comprar más. Además, normalmente se desvía un poco a la izquierda. ¿Te habías dado cuenta? El objetivo es que la mano derecha, que es la mano compradora de un diestro, quede libre para escoger cualquier producto.

El posicionamiento de los productos también da para mucho juego. Los expertos en marketing señalan que los productos que más se compran son los que están a la atura de los ojos. Por esta razón, los supermercados colocan en estas estanterías los productos más caros o los que por alguna razón les interesan que se vendan más. Por supuesto, los productos para niños están a la altura de estos también, para que alcancen a cogerlos sin problemas.

A través de la música se intenta controlar la confluencia de gente por los supermercados. Normalmente, en horas punta en las que hay mucha gente comprando a la vez, la música que se escucha de fondo es rápida, marchosa. El objetivo es que nos movamos rápidos y hagamos compras rápidas. Por el contrario, cuando hay poca gente comprando la música es bastante más relajada.

La ubicación de los artículos también está cuidada al detalle. Normalmente, los productos de primera necesidad se ubican al final del recorrido. De esta forma, te obligan a recorrerte todo el pasillo para llegar a él. Otras veces lo que hacen es cambiar los productos de sitio para que los consumidores nos desubiquemos y tengamos que dar un paseo por todo el local para encontrarlos, generando mayores posibilidades de compra.

Los lleve 3 y pague 2, con el objetivo de que compremos más de lo que realmente necesitamos; los precios psicológicos, que hacen que los artículos parezcan más baratos de lo que realmente son; los aromas que intentan despertar nuestro apetito; la ausencia de relojes, para evitar que tengamos prisa; los pasillos estrechos, para provocar atascos cuando se encuentran varios carritos… Nada queda en manos del azar en un supermercado.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer para evitar caer en estos trucos? La verdad, será complicado frenar nuestro instinto consumista, aunque no imposible. Para conseguirlo, lo mejor es ir con una lista de la compra muy clara, un presupuesto en mente, llevar dinero en efectivo para el pago en caja y, fundamental, no ir al supermercado con hambre.