Se prohiben los halógenos

Los halógenos pasan a la historia, ¿por qué?

El pasado 1 de septiembre los halógenos pasaron a la historia. ¿El motivo? La Unión Europea ha prohibido su fabricación debido a que son ineficientes y contaminantes. De momento, la prohibición afecta sólo a los focos halógenos, mientras que las bombillas halógenas continuarán vendiéndose hasta septiembre de 2018, para que así haya tiempo de sobra para sustituirlas por las LED.

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Según la Asociación Española de Fabricantes de Iluminación (Anfalum), que agrupa al 90% del sector, actualmente las lámparas halógenas suponen menos del 10% de las ventas del mercado de iluminación. Esto es así porque el consumidor final suele optar por opciones de menor consumo y más eficientes, como el LED, que supone ya el 50% de la facturación del sector en España, que el año pasado superó los 1.280 millones de euros.

No obstante, es importante reseñar que pese a la prohibición, las tiendas podrán seguir comercializando las existencias que aún tengas de estas, aunque no recibir pedidos nuevos. Las estimaciones que se manejan apuntan a que estas existencias podrían agotarse en los próximos seis meses.

Según la Comisión Europea, la instalación de iluminación más eficiente permitirá a los usuarios ahorrar una media de 115 euros durante la vida de uso de las bombillas de nueva generación, al mismo tiempo que se reducirá, en términos globales, el equivalente al consumo anual de electricidad de Portugal.

La solución comunitaria pasa por las lámparas LED, de mayor calidad, más duraderas y mucho más eficientes energéticamente que la tecnología halógena. En este sentido, la transición al LED ya comenzó en septiembre de 2012 cuando se vetó la comercialización de bombillas incandescentes, y se prolongará hasta septiembre de 2018 con la prohibición final de las bombillas halógenas.

Las bombillas LED consumen menos energía y duran más tiempo. Son, a todos los efectos, mejores que los halógenos. Su ciclo de vida útil se sitúa en 50.000 horas de luz y su consumo es 2,5 veces inferior auna bombilla de bajo consumo. Además, las LED no se calientan, el encendido es instantáneo y no pierde calidad de luz con el paso del tiempo.

Nuestro consejo antes de dar el salto al LED: dejémonos asesorar por tiendas especializadas si no queremos tener malas experiencias. Un LED barato puede terminar costándonos el dinero, del mismo modo que un LED demasiado caro quizás no sea necesario.

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