Soluciones para afrontar los gastos que supone un cambio de piso

Que tu cambio de piso no sea una pesadilla

Si te sientes como Jack Lemmon en la película “El apartamento”, es decir, crees que estás viviendo en un edificio que es un auténtico caos, tus vecinos unos cotillas y  además te parece que los muros de un momento a otro se caerán a trozos,  toma una decisión: ¡cámbiate de piso!

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Pero nadie ha dicho que fuese fácil. A la vuelta de la esquina se esconden un sinfín de gastos que te esperan y se burlan. No tardarán en abalanzarse sobre ti cuando pases.  ¿Cómo prevenir este despiadado ataque? ¿Cómo hacer frente a estos gastos imprevisibles? La solución más inmediata y sencilla consiste en solicitar un micropréstamo porque puede ayudar a asumir el mes de fianza o los gastos de la agencia, por ejemplo. A veces también tenemos la feliz idea de alquilar un precioso estudio que casualmente está sin amueblar. Pero claro, ¡es que “fue verlo y saber que era para mí”!  Como era de esperar, después de ese momento de amor a primera vista en el que en el mundo sólo existíais tu futuro piso y tú, llegan las lamentaciones.  La pregunta más pertinente que retumba en tu cabeza ahora es: “¿qué órgano de mi cuerpo debería vender yo para poder amueblarlo?” Que no cunda el pánico.  “Pas de panique”, que dicen nuestros vecinos franceses.  Pide un micropréstamo y deja todos tus órganos donde estaban.

A veces también ocurre que sientes tal apego por tu sofá preferido, tus cuadros, tus libros y tu colección infinita de discos que te sientes incapaz de desprenderte de ellos de modo que decides alquilar un vehículo lo suficientemente grande como para trasladar en él todos tus bártulos. Si a todo esto le añadimos los posibles gastos de instalación de Internet, teléfono y algunos utensilios que hagan de tu casa un verdadero hogar, al final se te disparan los gastos.

No lo pienses más, pide un microcrédito. Porque tu cambio de piso no debería ser una pesadilla.