Cambio horario

Cambio de horario: ¿ahorramos algo?

El próximo 30 de octubre habrá un nuevo cambio de horario, de forma que habrá que retrasar el reloj una hora: a las 3:00 horas de la mañana el reloj se cambiará a las 2:00 horas. Según nos dicen, la razón que justifica este cambio en muchos países del mundo es el ahorro energético. Es decir, se supone que atrasando una hora las manecillas del reloj, al amanecer más temprano, ahorraremos energía. Sin embargo, ¿es verdaderamente efectivo para la economía este cambio? ¿Ahorramos algo?

La primera vez que se llevó a cabo el cambio de horario fue en la primera guerra mundial, cuando algunos de los países implicados lo adoptaron para ahorrar energía. Posteriormente, la medida volvió a recuperarse en todos los países industrializados del mundo, excepto Japón, tras la crisis del petróleo de 1973. Desde entonces se viene practicando habitualmente: horario de verano a partir de marzo y de invierno a partir de octubre.

Según el Ministerio de Industria, en España se estima que cada hogar se ahorra de media seis euros por iluminación gracias al cambio horario, cantidad que sumada al ahorro de la industria alcanza los 300 millones de euros anuales. Sin embargo, diversos estudios apuntan a que este ahorro no es concluyente, es decir, podría deberse a otros factores y no al cambio de hora.

En Europa, la Comisión Europea explicó en una ocasión que atendiendo a una encuesta suya, trece Estados miembros aseguraron que el horario de verano les suponía un pequeño ahorro en el consumo de energía. Sin embargo, fueron incapaces de cuantificar la cantidad.

Como vemos, la polémica está servida, si bien todo parece indicar que el cambio horario supone un pequeño beneficio en algunos casos muy puntuales, un pequeño perjuicio en otros casos también muy puntuales y, en la mayoría de ocasiones, un porcentaje muy elevado de indiferencia. Más aún en España, donde gozamos de unas 15 horas de luz solar en el máximo de verano y un mínimo de 9 horas en invierno.

El necesario cambio de los horarios laborales

Quizás lo más interesante sería adaptar el horario de vida al horario solar, y en esto nuestro país está totalmente a la cola de nuestros vecinos europeos.  Probablemente la clave radique en establecer unos horarios laborales más razonables y racionales que, además de mejorar la calidad de vida de los trabajadores, permita a las empresas desarrollar su actividad de una forma más eficiente y, por tanto, más productiva.

Tomen como ejemplo el caso de una empresa en la que sus empleados trabajan de 9 de la mañana a 1 de la tarde y de 4 de la tarde a 8 de la noche. Podríamos decir que la empresa está todo el día funcionando, cuando quizás sería mucho más efectivo un horario más reducido y continuista. Por ejemplo, de 8 de la mañana a 3 de la tarde. ¿No tendríamos de esta forma un mayor ahorro energético?

Sin duda, hay que cambiar la legislación muy a fondo: adaptar las horas de atención al público de las administraciones públicas, acabar con las jornadas partidas en la mayoría de los trabajos y cambiar los horarios escolares. A partir de aquí, hagamos números con el ahorro energético. Seguro nos llevamos una sorpresa agradable al descubrir que el horario laboral es el que realmente nos marca el ritmo cada día, y no la hora a la que amanece o anochece.

¿Tú que opinas? ¿Estás a favor del cambio de horario? ¡Déjanos tu opinión con un comentario!