
Tu mascota se ha puesto enferma y los gastos veterinarios (analíticas, ingresos, etc.) se salen de tu presupuesto mensual. Tu mascota no puede esperar a tu próxima nómina. Si es tu primera vez, puedes solicitar hasta 300 euros sin intereses ni comisiones, sujeto a aprobación y condiciones.
Los gastos veterinarios son todos los costes relacionados con el cuidado de la salud de una mascota. Pueden incluir:
A nuestros ojos, la diferencia entre un gasto veterinario a financiar o no está en la urgencia. Una vacuna o una esterilización se pueden pensar con tiempo y ahorrar en consecuencia. Una lesión o una enfermedad repentina no (aunque se aconseja disponer de un fondo de emergencia para estos casos).
Para que tengas una referencia, te dejamos una tabla de costes veterinarios medios en España.
Si el bienestar del animal está en riesgo, lo primero es acudir al veterinario. Después podrás decidir cómo organizar el gasto.

Un crédito para gastos veterinarios puede ayudarte cuando necesitas cubrir un pago puntual relacionado con la salud de tu mascota y no tienes suficiente dinero disponible en ese momento. Una consulta urgente ronda los 80 euros en España, y un tratamiento los 100. Con estos precios es normal que una visita imprevista se convierta en un problema si no dispones de liquidez.
Por eso, si la salud de tu mascota está en juego, puedes solicitar un crédito Vivus. Antes de aceptar, podrás revisar el importe solicitado, el plazo de devolución y el total que tendrás que devolver. Así puedes tomar la decisión con más seguridad y evitar sorpresas.
Para que una visita sorpresa al veterinario no te quite el sueño ni te descuadre el mes, lo mejor es crear un pequeño fondo económico para tu mascota. Si te acostumbras a guardar solo 20 euros al mes, al cabo de un año tendrás 240 euros listos para sus vacunas, revisiones o cualquier imprevisto de tu peludo. Si puedes estirarlo a 30 euros, ya cuentas con 360 euros. Ese pequeño colchón financiero te da muchísima paz mental. Además de este ahorro, existen otras formas de protegerlos (y proteger tu bolsillo). Los seguros veterinarios, por ejemplo, son una opción fantástica, especialmente si tu compañero ya es mayorcito.
Eso sí, tómate tu tiempo para leer bien la letra pequeña (coberturas, periodos de carencia y exclusiones) antes de decidirte. Y recuerda que el mejor ahorro es el cuidado del día a día. Darles una buena alimentación, llevar al día sus vacunas y desparasitaciones (mucha gente ignora que hay que desparasitarlos una vez cada tres meses), y no saltarse las revisiones rutinarias es la receta perfecta para evitar problemas de salud más graves (y costosos) en el futuro.
También valoramos tu capacidad de devolución. Un crédito puede ayudarte ante una urgencia, pero solo si puedes devolverlo en la fecha acordada sin poner en riesgo tu economía diaria.
Sí. Si tienes una urgencia con tu mascota y necesitas financiación, puedes pedir un crédito si no tienes un colchón o nadie puede dejarte el dinero. La salud de tu mascota es lo primero.